- El lago artificial más grande del país ya no tiene la misma afluencia de hace cuatro años
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El lago de Apanás es el embalse artificial más grande de Nicaragua, el cual fue creado con fines hidroeléctricos en 1964 por medio de la represa del río Tuma y en el 2001 fue declarado “humedal de importancia internacional” para la humanidad, por decreto emitido en la ciudad de Ramsar, Irán, pero actualmente está muriendo lentamente.
De su costa original, las aguas se han retirado cinco kilómetros y en la extensa área antes cubierta por las aguas ahora pastan las vacas. Desde hace cuatro años, el lago de Apanás ya no tiene la misma afluencia, según explicó la licenciada María Teresa Centeno, directora de la Secretaría Ambiental de la Alcaldía de Jinotega.
Lo anterior se debe al despale indiscriminado en la cuenca, subcuencas y microcuencas de este embalse, según la especialista, fundamentalmente en las zonas donde se tala árboles para utilizar el suelo para la renovación del café, el principal producto agrícola de este departamento.
Otras causas
Pero no sólo el despale está “matando” a Apanás. En la subcuenca del lago hay 240 motores que los productores utilizan para el riego de sus cultivos y como no tienen un plan de conservación del suelo, toda la sedimentación de los campos de cultivos llega al embalse, lo que contribuye a que se seque.
El despale no sólo seca las cuencas, sino también produce grandes cantidades de sedimentos. A estos sedimentos del suelo hay que agregarles los sedimentos que producen los barrios que no están conectados al alcantarillado sanitario de la ciudad, más la contaminación por aguas mieles de las haciendas cafetaleras.
Todo esto está haciendo que Apanás se seque aceleradamente, según Centeno. “Este lago subsiste porque lo alimenta el lago de Asturias, de la comunidad El Dorado”, valoró.
Sus efectos
Los problemas ambientales y la sequía que ha sufrido este año la zona del lago de Apanás se han conjugado para el empobrecimiento del sector pesquero y hortalicero de la cuenca de este embalse en Jinotega.
“Es catastrófica la situación de este sector”, opinó Pedro José Pineda Hernández, miembro de la cooperativa de pescadores El Conejo, de la comunidad Portillo de Apanás. “El invierno ha sido tardío y esto nos ha afectado grandemente porque ya no pescamos la misma cantidad de hace tres o cuatro meses atrás”, dijo.
Actualmente, el lago se observa en algunas de sus cuencas completamente seco y los troncos son los principales adornos lo que les impide a los más de 200 pescadores artesanales de la cuenca aumentar su producción pesquera.
Antes un pescador sacaba hasta 80 libras de pescado, pero actualmente sólo saca 10 libras.
Cuando las aguas del lago llegan a la orilla de las costas de las cuencas, a los pescadores no se les dificulta atrapar a su presa fácilmente, porque el pez sale a la orilla.
“Ahorita que está seco no podemos ir al centro del lago porque hay muchos troncos y la red o tramillo se nos enreda”, destacó Pineda.
De seguir bajando el nivel del lago, los pescadores podrían desaparecer, dado que acostumbran utilizar lanchas de motor y con lo que pescan no cubren los costos del combustible.