- Más de 200 aficionados se toman el Centro de Convenciones Crowne Plaza
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fanáticos se entregan al mundial
Aficionados con las camisetas de la selección alemana se combinaban con otros que lucían la típica roja de Costa Rica, en un escenario con cinco pantallas enormes que le dieron un ambiente especial en el Centro de Convenciones Crowne Plaza para el inicio de la Copa del Mundo, Alemania 2006.
En medio de los fanáticos que se inclinaban con su club, tampoco faltaron los que llegaron con la casaca de Brasil, pese a que los sudamericanos no tenían nada que ver con primer duelo entre Alemania y Costa Rica.
El escenario también dio para algunos aficionados que sin colores ni camisetas alusivas a las selecciones llegaran a disfrutar en familia, con sus esposas y hasta compañeros de trabajo.
Uno de ellos fue el embajador de Alemania en Nicaragua, Gregor Koebel, que salió visiblemente satisfecho con el resultado de su equipo, más aún por el ataque que mostraron sus compatriotas con un juego más rápido a su parecer.
“Me gustó mucho esta selección y aunque Costa Rica fue un buen rival, creo que podríamos esperar más del equipo”, dijo Koebel a LA PRENSA.
Para los aficionados ticos la historia fue distinta luego que perdiera su club 4-2.
“No es el resultado que esperaba aunque no voy a negar que me gustaron los goles Wanchope. Esperaba un empate”, dijo Oscar Gómez, un tico de 14 años, que lucía triste por el revés.
También el embajador del Perú, Eduardo Carrillo, fue parte de la fiebre que se vivió en el Crowne Plaza, con más de 200 personas que disfrutaron del juego con una pantalla de 30×18 pies y cuatro de 14×8.
“Fue un partido bueno pero me pareció justo el resultado. Alemania mereció ganar aunque Costa Rica también lució”, dijo Carrillo luego del juego.