Poder “Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros”. (Thomas Jefferson , político estadounidense, nació en 1743 y murió en 1826).

Poder “Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros”. Rutinarias huelgas Recuerdo que las huelgas de los noventa eran tan frecuentes como atroces para “reclamar los derechos del pueblo”. Desgraciadamente el pueblo es el sufijo de todos los discursos de nuestros miméticos políticos y el fin […]

Poder

“Nunca he podido concebir cómo un ser racional podría perseguir la felicidad ejerciendo el poder sobre otros”.

Rutinarias huelgas

Recuerdo que las huelgas de los noventa eran tan frecuentes como atroces para “reclamar los derechos del pueblo”. Desgraciadamente el pueblo es el sufijo de todos los discursos de nuestros miméticos políticos y el fin de toda acción de éstos.

“Prefiero caminar antes que pagar los C$3.00, porque no podemos andar con el mismo peligro a un precio más alto”, dijo una señora en el noticiero hace varios días cuando se le consultó sobre el alza del pasaje. Otra, opinó lo contrario.

A Nicaragua ya no le importan las huelgas (que aunque se niegue, éstas tienen un indiscutible fondo político). La gente se resuelve transportándose en camionetas, caminando por las calles de Managua o tomando té para curar sus enfermedades. Las huelgas ya son rutina. Lástima, porque se pierden las aspiraciones a vivir sin violencia.

Desde hace mucho tiempo, los actores políticos (tanto los de la zurda como de la diestra —del padre y señor caudillo—) practican ideales que no tienen nada que ver con Sandino o Zelaya, que sí fueron forjadores de ideologías y cambios sustanciales. Pobres, no sabían la descendencia que les sucedería y que pisotearía sus mismos principios.

Hay quienes critican a la burguesía pero caminan más blindados que el Presidente de cualquier nación. Son militantes que se burlaron del nombre del pueblo y ahora son empresarios, camionetoneros y negociadores pactistas del más alto nivel.

Yo propondría manifestaciones en contra de megasalarios, la cantidad de diputados de la Asamblea Nacional ¿No se subsidiarían incrementos salariales a los maestros, médicos y transporte con estos fondos?

Una cosa más: ¿Cómo es posible que el presidente estudiantil Jasser Martínez utilice el 6 por ciento en su propaganda política? ¿Acaso no dice el mismo reglamento de la UNEN que dicha organización no distingue raza, color e ideologías? ¿Es del Frente danielista ese 6 por ciento, cuando ni siquiera le tocó a su gobierno presupuestar este monto? ¿No es de los estudiantes con o sin color?

Maycols Alcino Lovo Salgado

Nicas

En la sección Nicas en el Exterior del Diario LA PRENSA del día 5 de junio, leí con gran entusiasmo y me causó gran inspiración saber que congresistas de Estados Unidos como Ileana Ross Lehtinen toman en cuenta a nuestros hermanos nicaragüenses. Creo que debiera de ser un orgullo de todos los compatriotas, las felicitaciones y el reconocimiento que le otorgan a los niños Stepahie Monjarrez de padres jinoteganos, y Andrew Centeno. Dicen que los nicaragüenses somos benditos por gracia de Dios y no hay parte del mundo en donde no lo conozcan, creo yo que en Nicaragua todavía hay buenas personas que si se les diera la oportunidad de gobernar este país, todo fuera distinto, pero a esos buenos nicaragüenses no se les da la oportunidad de ser diputados , Presidente, etc. Felicidades Stepahie y Andrew por el reconocimiento recibido.

Máximo Castillo (mexicano)
Desmovilizado de la Resistencia Nicaragüense

Servicio automovilístico

Incompetencia, falta de buena voluntad e insensibilidad son los calificativos que mejor definen la actuación de quienes al amparo de su buen nombre y de falsas promesas cobran fabulosas sumas por servicios no prestados, y de quienes ignoran sucesivamente los reclamos de sus clientes, esgrimiendo toda clase de subterfugios que lesionan los derechos de las personas e insultan su inteligencia.

Estas y otras reflexiones nos lleva el mensaje poco alentador que nos transmiten algunas entidades de servicio cuando, carentes de toda ética nos arrebatan el dinero de las bolsas y nos mutilan la confianza con el mismo desenfado con que muestran su ineptitud humana y su cojera profesional. Sus principales actores entretejen historias absurdas y mal montadas, con sucesos tan inverosímiles que dejarían perplejos a Dickens, o García Márquez.

Así, cuando en la mañana de un sábado de agosto del 2005 entregué mi auto a un taller de servicio, con la firme convicción de que regresaría nuevo de paquete (como ellos mismos prometieron) no podía sospechar siquiera cuántos sinsabores, engaños, y perjuicios podrían ocasionarme quienes se denominan herederos de la calidad. Larga espera, promesas rotas, una gruesa factura, unas cuantas piezas menos, y un carro que brinca como saltimbanqui y se detiene en cada esquina es lo único que me queda de todas mis ilusiones después de ocho meses de debates, negativas e irresponsabilidad de parte de una Gerencia que equivocadamente considera que la ética y la responsabilidad social no genera beneficios y que pueden abusar y engañar a sus clientes sin que se cierna sobre ellos la sombra del escándalo y de la quiebra.

Magalys Fernández Arauz
Profesora

Gestión presidencial

Agradezco los comentarios de María del Socorro Jiménez a mi artículo: ¿El mejor presidente?, publicado el 2 de junio en LA PRENSA. Precisamente advertí lo prematuro de evaluar la administración de don Enrique, pues depende del cristal con que se mire y cómo concluya su mandato. Obviamente los vientos electoreros, apasionamientos o rencillas personales empañan un juicio objetivo. He intentado brindar simples aportes, señalando que sólo el tiempo dará la razón a unos u otros, y puse de ejemplo a doña Violeta.

Por supuesto don Enrique no es perfecto, y solamente quienes lo idealizaron —o menospreciaron— se sentirán hoy decepcionados o traicionados. El asunto es si sus errores son como parecen, si nuestro juicio sobre ellos está afectado por otras razones, o si tienen comparación con errores de otros. Está claro que muchos nicaragüenses difieren de opinión en temas puntuales con el Presidente, aunque también es cierto que si él no hace lo que uno quiere, de la manera o cuando uno quisiera…, no significa necesariamente que él se equivoca.

Los señalamientos que usted hace sobre la lucha contra la corrupción, y otros temas, son realmente importantes. Por eso el mayor legado de don Enrique habrá sido este intento —cómo y hasta dónde sea que llegue— del que deberíamos aprender todos para cuando corresponda impulsarla nuevamente.

Mi artículo y estas líneas son opinión personal. No defiendo al Presidente, no lo necesita ni creo que a él le interesa que yo lo haga. Es su Gabinete, con su actuación coherente y definida el que debe en primer lugar hacerlo, y convencerla a usted y a otros nicaragüenses que su administración ha sido diferente y para bien.

A don Enrique se le comparará con sus predecesores y sucesores. Siendo así, y por lo que objetivamente me parece ver, él realmente tiene en mucho cómo superarlos. El tiempo dirá.

Sergio Boffelli

Mafia

La captura en Sao Paulo, Brasil, de Pablo Rayo Montaño ratificó el poderío y los extendidos nexos de los capos de la droga.

Este ciudadano, de origen colombiano, que poseía cédula panameña, se convirtió en uno de los diez narcotraficantes más buscados por la justicia en el planeta, lo que revela su triste notoriedad. Su organización, acusada de contrabandear más de quince toneladas de cocaína al mes hacia Estados Unidos y Europa, fue desmantelada en una exitosa operación conjunta llevada a cabo en Panamá, Colombia, Venezuela, Brasil, Costa Rica, Argentina, Ecuador, México, España, Estados Unidos y Gran Bretaña.

Se ha informado que tan sólo en la hermosa y hospitalaria patria panameña, este ciudadano poseía tres islas, mansiones de extremado lujo, decenas de cuentas corrientes rebosantes de dólares, numerosos departamentos y casas, embarcaciones e inclusive un hotel. A la postre, ¿de qué le ha servido todo ello si ha terminado en una celda donde seguramente le espera condena acorde a las acciones indebidas que cometió, sin descartarse la cadena perpetua?

La Operación Océanos Gemelos respondió a coalición transnacional de la ley, que puso fin a uno de los tentáculos del narcotráfico, que duró tres años y dio como resultado más de cien arrestos, el decomiso de 52 toneladas de cocaína e incalculables millones de dólares en activos. Si los mafiosos actúan en estos ámbitos, violando fronteras y soberanías, ¿los países, amparados en el Derecho Internacional no deben unirse para enfrentar la colosal amenaza de los vasallos de la droga? La eficaz colaboración internacional, con esta operación, quedó nuevamente evidenciada en lo que respecta a la necesidad del recíproco apoyo de los gobiernos para neutralizar las más inquietantes amenazas globales del tiempo contemporáneo: narcotráfico, lavado de dinero, terrorismo, corrupción, entre otras.

El combate a las mafias ayuda a la sociedad a limpiar de maleza y otros escollos que obstaculizan sus acertados derroteros.

Franklin Barriga López

Cartas al Director

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