El desierto del Sahara en territorio de Marruecos. El calentamiento del planeta hace peligrar a las poblaciones humanas que viven en los desiertos, ha hecho disminuir las lluvias y pone en peligro a cientos de especies. (la prensa/afp/patrick hertzog)

Calentamiento afecta a desiertos

Cambio climático provocó aumento mayor a la media de toda la Tierra en zonas áridas [doap_box title=»Poblaciones amenazadas» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Los 2,000 millones de personas que viven en regiones áridas y semiáridas del planeta sufren las consecuencias de la degradación de esas tierras, otro de los efectos del cambio climático, afirmó ayer el responsable del […]

  • Cambio climático provocó aumento mayor a la media de toda la Tierra en zonas áridas
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Los 2,000 millones de personas que viven en regiones áridas y semiáridas del planeta sufren las consecuencias de la degradación de esas tierras, otro de los efectos del cambio climático, afirmó ayer el responsable del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD), Kemal Dervis.

Con motivo de la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, el lunes, el representante de Naciones Unidas señaló que esas poblaciones están marginadas “geográfica y políticamente” y son víctimas de la falta de servicios de energía modernos y de la escasez del agua.

Aseguró que su institución trabaja para hacer posible que los habitantes de esas regiones puedan tener acceso a fuentes alternativas de energía, puesto que actualmente dependen para cocinar y calentarse de los combustibles tradicionales de biomasa, tales como la madera, el estiércol y el carbón vegetal, que agravan la degradación de los suelos y aceleran la desertización.

El Día Mundial del Medio Ambiente está consagrado este año al fenómeno de la desertización, que causa pérdidas anuales por 42,000 millones de dólares en la productividad alimentaria mundial, según estudios internacionales.

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El cambio climático que está provocando el calentamiento global de la Tierra también amenaza a los desiertos del mundo, según un informe del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (UNEP) divulgado en Londres.

El documento, que se titula La perspectiva global de los desiertos, y es el primer estudio de ese tipo del UNEP, analiza los cambios y riesgos que afrontan las zonas más áridas del planeta.

Andrew Warren, uno de los autores de la investigación y profesor de Geografía en la University College de Londres (UCL), se declaró “alarmado” porque los desiertos “están más amenazados que nunca”.

“Nos arriesgamos a perder no sólo impresionantes paisajes y culturas antiguas, sino también algunas especies salvajes increíbles”, advirtió el profesor.

En primer lugar, el informe, de unas 150 páginas, pone en contexto el objeto de estudio y afirma que “casi una cuarta parte de la superficie terrestre de la Tierra —unos 33.7 millones de kilómetros cuadrados— se ha definido como desierto”.

“Esos desiertos están habitados por unos 500 millones de personas, mucho más de lo que se pensaba previamente”, señala el documento que se publica con motivo de la celebración este lunes del Día Mundial del Medio Ambiente.

Después, el texto, presentado en la sede de la UCL (centro de Londres) por Andrew Warren y Kaveh Zahedi, subdirector del Centro de Seguimiento de la Conservación del Mundo del UNEP, aborda las amenazas que ponen en peligro los desiertos y sus comunidades.

Una de las amenazas más preocupantes es el cambio climático por la emisión de gases que provocan el “efecto invernadero”, que ya afecta a los desiertos, donde se ha registrado desde 1976 a 2000 un aumento de la temperatura de “entre 0.5 y dos grados centígrados”.

Ese incremento —subraya el texto— ha sido “mucho mayor que el aumento medio mundial de 0.45 grados centígrados”, lo que ha provocado una notable disminución de las lluvias en desiertos como el de Kalahari (Sudáfrica) y Atacama (Chile).

Asimismo, la falta de agua ha implicado la disminución del caudal de ríos históricos como el Colorado (EE.UU.), el Eufrates (Irak) y el Nilo (Egipto), que “ya se están secando”, según el profesor Warren.

El UNEP alerta de que habrá “cambios profundos con importantes implicaciones en el suministro de agua para las gentes, los animales y las plantas del desierto”, a menos que “se reduzcan drásticamente las emisiones de los gases que causan el efecto invernadero”.

Según el informe (redactado por expertos de países como Argentina, Holanda, Israel y el Reino Unido), las temperaturas en las zonas más áridas “podrían subir una media de entre cinco y siete grados centígrados” en el período comprendido entre 2071 y 2100.

Otra amenaza que cita el informe es la inestabilidad regional e internacional, que acarrea la construcción de “lugares de entrenamiento militar, prisiones y campos de acogida de refugiados” y puede “modificar el paisaje desértico”.

“Esas intrusiones —dice el texto— llevan más gente a los desiertos, generan considerables ingresos y ayudan a actualizar la infraestructura, pero dejan grandes huellas medio ambientales, particularmente en lo que se refiere al agua”.

Además, el informe critica la sobreexplotación de aguas subterráneas para la agricultura y el ocio de centros turísticos, una circunstancia cuyas principales “víctimas” pueden ser ciudades colindantes con desiertos del suroeste de Asia y Estados Unidos.

El abastecimiento de agua también peligra por problemas como la salinización y la contaminación de pesticidas y herbicidas.

Pese a estos datos pesimistas, Kaveh Zahedi recalcó que la realidad de los desiertos ofrece “no sólo malas noticias” sino también “grandes oportunidades para el futuro”.

De acuerdo con el responsable del UNEP, los desiertos podrían convertirse en “las centrales eléctricas del siglo XXI sin emisión de dióxido de carbono”, si se sabe aprovechar la energía solar.

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