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AÚN NO SE ENTUSIASMAN POR EL MUNDIAL
BERLIN / AFP
La capital alemana, que albergará, especialmente, la final de la Copa del Mundo de futbol, se viste con los colores del Mundial, pero, a pocos días del pitazo inicial, el acontecimiento dista mucho de suscitar el entusiasmo de los berlineses.
A pesar de la efervescencia anunciada, el ambiente no atraviesa por el mejor de los momentos. En un sondeo realizado por el instituto Emnid para el diario Berliner Morgenpost, el 53 por ciento de los berlineses se alegraba, pero el 49 por ciento se decía harto del alboroto montado.
Klaus Theweleit, profesor de la Universidad de Friburgo (suroeste) y experto en futbol, observó en Inforadio: “Cuando nos interesa el futbol, nos interesa el futbol, es decir, el juego, y no todo el escándalo comercial que suscita a su alrededor. Es normal que la gente esté de los nervios por lo que la FIFA (Federación Internacional de Futbol) ha organizado antes del Mundial”. La Copa del Mundo está omnipresente en el paisaje urbano. A lado de algunos murales espontáneos que representan por ejemplo a los ídolos del futbol brasileño, las fachadas berlinesas han sido tomadas al asalto por los patrocinadores.
Coca-Cola o Samung cuelgan de ellas carteles publicitarios gigantes con motivos futbolísticos. Para la ocasión, un estadio de futbol Adidas ha sido construido delante del Parlamento alemán, el Reischstag. Su cúpula, por otra parte, debe ser reproducida cerca de la Cancillería. Se asemejaría a medio balón de futbol.
El logotipo del Mundial, ha invadido el espacio público. Los cuatro anillos se dibujan sobre los transportes públicos, o en pins, camisetas y otros artículos.
Berlín promociona su carácter innovador. En seis lugares estratégicos de la capital, se levantan esculturas en el marco del proyecto “País de ideas”.