- Una nueva era
En la temporada 1999-2000, el beisbol nicaragüense le dijo adiós al bate de aluminio, que había inflado la cifra de los bateadores y recortado la carrera de los pitcheres, para darle la bienvenida a la madera, que había quedado en el olvido cuando aparecieron los fierros a mitad de los setenta.
Diego Sandino, el astuto tirador caraceño, autonombrado el mejor lanzador de Nicaragua, provocó el primer gran impacto de la nueva era, al capturar la triple corona de pitcheo con los Leones, al coleccionar 14 triunfos, 1.15 de efectividad y 82 ponches. Además, obviando la época de los relevistas, completó 14 de sus 18 aperturas.
Desde Moya y Epifanio, los Leones no habían contado con un “tiro fijo”, como lo fue Sandino en ese fabuloso 2000.