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Muchas ganas de ser “magistrada”

La doctora Ligia Molina llegó al cargo de Magistrada de la Corte Suprema de Justicia, en junio del 2003. Era el tercer intento que hacía. Antes fue maestra normalista sin empleo, administradora de empresas, auxiliar de enfermería, hasta que finalmente, ya casada, entró a estudiar Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua. […]

La doctora Ligia Molina llegó al cargo de Magistrada de la Corte Suprema de Justicia, en junio del 2003. Era el tercer intento que hacía. Antes fue maestra normalista sin empleo, administradora de empresas, auxiliar de enfermería, hasta que finalmente, ya casada, entró a estudiar Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, en Managua. “Mi vocación era ser abogada, pero necesitaba un medio para tener ingresos. Nunca encontré trabajo como profesora y se metí estudiar un curso de auxiliar de enfermería, y ya trabajando en enfermería fue que inicié mis estudios en la universidad”.

Durante el gobierno sandinista fue asesora del Ministerio de Justicia, presidenta por un año de los Tribunales Populares Antisomocistas (TPA) y Procuradora Agraria de la República. En 1987 llega a ser magistrada del Tribunal de Apelaciones.

“Estando en el tribunal me postulé tres veces (al cargo de Magistrado de la Corte Suprema). Las primeras dos veces no tuvo eco mi postulación. La última vez me postulé en el mes de mayo, un año antes de que se dieran las elecciones”.

¿Cuándo se propuso usted ser magistrada de la Corte Suprema?

Desde que tuve intención de ser abogada, tuve intención de llegar al Poder Judicial, cuando estaba estudiando secundaria. Pero cuando supe que contaba con todos los requisitos para serlo fue cuando estaba en el Tribunal de Apelaciones de Managua.

¿Para qué quería ser magistrada?

Primero, para impartir justicia. Para aportar un poco a la sociedad lo que ésta me había dado. Pienso que lo he logrado, independientemente que se diga lo que se diga.

Usted es sandinista. ¿Su filiación política pesó para que haya sido electa magistrada de la Corte Suprema?

Fíjese que no. Porque cuando yo pedí el apoyo del Frente Sandinista, como bancada, a mí me pidieron que buscara el apoyo de la sociedad civil, que si a mi me apoyaba la sociedad civil me iban a dar el respaldo. Y una vez que presenté las credenciales de 6,245 organizaciones, el Frente Sandinista me asumió como candidata de ellos, y los liberales tampoco se opusieron.

¿Pero si usted no hubiese sido sandinista, no la hubieran elegido?

Es posible. Yo no rechazo esa posibilidad. Es posible que eso haya pesado…

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