- Balance preliminar calcula más de 3,000 muertos, miles de heridos y al menos 200,000 desplazados
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Más de 3,000 personas muertas es el último balance del fuerte terremoto que sacudió el sábado la poblada isla de Java, según datos divulgados por el Ministerio de Asuntos Sociales.
Se trata de la peor catástrofe registrada en el archipiélago indonesio desde el tsunami del 26 de diciembre de 2004 que dejó 168,000 muertos en Sumatra.
El seísmo ocurrió en el sur de la gran ciudad universitaria de Yogyakarta, una región densamente poblada situada cerca del volcán Merapi, que se encuentra actualmente en plena actividad.
La Cruz Roja Internacional vaticinó que el terremoto dejará al menos 200,000 desplazados. “Se trata simplemente de una estimación. Mucha gente tiene miedo de volver a sus casas por temor a otro temblor”, declaró Lilis, una médica de la Cruz Roja indonesia.
La Federación Internacional de Sociedades de Cruz Roja y Media Luna Roja se dispone a pedir ayuda para socorrer a unos 200,000 desplazados, agregó.
Sin agua, luz ni teléfono
Ambas organizaciones calculan que entre el 70 y el 80 por ciento de los edificios de la población costera de Bantul, incluido el hospital, se han derrumbado por el seísmo que sacudió hoy la isla de Java.
La población costera de Bantul es una de las zonas más afectadas, por lo que ha habilitado un centro de atención para los heridos y sus voluntarios están distribuyendo agua mineral, comida, tiendas y lonas impermeables entre la población.
En Yogyakarta, a veinticinco kilómetros del epicentro y uno de los principales destinos turísticos del país, el aeropuerto ha tenido que ser cerrado, de forma que los vuelos son desviados a otros que están a 60 y 120 kilómetros, según la organización, que añade que en la mayoría de las zonas afectadas por el seísmo no hay suministro de agua, electricidad, carburantes o telefonía móvil.
La Cruz Roja de Indonesia ha movilizado a más de cuatrocientos trabajadores y voluntarios, así como a cinco equipos médicos, al tiempo que otros tantos se dirigen a las zonas afectadas.
Desde Tokio hasta Bruselas, la comunidad internacional se puso de inmediato a disposición de Indonesia, para el envío de ayuda financiera, abrigo, carpas, equipos de provisión de agua o un envío de equipos médicos.
Unas horas después del terremoto, la ONU anunció que sus “equipos de coordinación y de evaluación de catástrofes” estaban listos para prestar su ayuda.
Los equipos de emergencias de la ONU “han sido alertados y están listos para prestar asistencia en el esfuerzo de responder a las necesidades humanitarias generadas por el desastre, y movilizar el apoyo internacional que se requiera”, dijo el secretario general de la ONU, Kofi Annan.
A partir de ese momento, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) informó que preparaba una primera ayuda de emergencia que comprende 1,165 carpas pequeñas y 753 grandes, 4,000 linternas, 9,000 cobertores de lona, 850 kits de higiene, 160 depósitos de agua y equipamiento escolar.
La Comisión europea anunció el desbloqueo de una ayuda de emergencia de 3 millones de euros (3,8 millones de dólares), mientras varios países europeos ofrecían individualmente su apoyo y ayuda.
Grecia propuso una ayuda humanitaria de 200,000 euros (254,000 dólares), que podría aumentar si fuera necesario. La República Checa anunció el envío inmediato de unos 177,000 euros (277,000 dólares).
Asimismo, Moscú, París, Londres, Madrid, Viena y Berna expresaron su disponibilidad a colaborar con las autoridades indonesias en lo que sea necesario.
Francia hizo saber que su ayuda podría comprender “un equipo médico de emergencia, carpas, medicamentos y raciones alimentarias” mientras asociaciones humanitarias pedían donativos en todo el país.
En Suiza, varias organizaciones, como la Cruz Roja local, anunciaron un envío de 400l,000 francos suizos (338,000 dólares).
En cambio, Italia decidió el envío de un avión de asistencia humanitaria que transporta carpas, mantas, generadores eléctricos, bombas de agua y otros equipamientos, por valor total de unos 155,000 euros (197,000 dólares).
Además, Noruega enviará el domingo un equipo médico de ocho personas que instalará un hospital de campaña.