Andrea Tunarosa
Desde una lavadora hasta un viaje a la ciudad maya de Tikal. Ése es el eclecticismo de la oferta de La Curacao. La mayor cadena de tiendas de origen guatemalteco acaba de lanzar un agresivo plan de diversificación, que incluye el lanzamiento de una marca propia de electrodomésticos y el financiamiento de paquetes turísticos, además de la apertura de ocho tiendas más en Centroamérica.
“La competencia ya no será por el margen del precio, sino por el margen del crédito”, explica Fernando Gómez, director de Americanet, una empresa dedicada a la comercialización de productos financieros. Y no será una competencia fácil.
A La Curacao le espera una inminente guerra comercial con el Grupo Elektra, del magnate mexicano Ricardo Salinas Pliego, quien está a punto de recibir el visto bueno de la Junta Monetaria guatemalteca para arrancar con Banco Azteca, entidad especializada en el crédito al consumo. Con la llegada del banco, Elektra, que posee ya 35 tiendas en Guatemala, “podrá explotar mejor su modelo de negocio, que consiste en captar el ingreso disponible de los receptores de remesas, a través de canales flexibles”, explica Gómez. Los clarines de ataque ya están sonando.