Querido Padre Alberto:
Tema de la novela Da Vinci Code y especialmente sus tratados religiosos
Yo soy una persona que no me dejo convencer muy fácil, pero tengo un compañero muy inteligente que nos asegura que esta novela tiene muchos datos históricos que presentan realidades ocultas por la Iglesia y por todos los cristianos. Incluso, tengo una amiga cuyo padre es Pastor, que también dice creer lo que contiene la novela.
Ahora sale la película y sé que muchos en mi trabajo la van a ver y que las conversaciones sobre el tema aumentarán. Yo no quiero entrar en conflictos con nadie, pero en realidad muchos de ellos saben más sobre esas cosas que yo. Yo aprendí religión de niña, cuando no se hablaban estas cosas.
En realidad, estoy muy confundida y quisiera que usted me diga lo que opina sobre esta novela, su autor y la película.
Dorita, confundida con el Código Da Vinci
Estimada Dorita:
Cuando los niños leen un cuento o van al cine y se exponen a cualquier tipo de fantasía, la imaginación corre a gran velocidad y pierden la perspectiva de lo real. Es un momento de entretenimiento, no es un contacto con la realidad. ¿Existe algún peligro en esto? Pues, sí, especialmente si el niño sale del cine y trata de imitar al “'súper héroe” que se tira del último piso de un rascacielos y nada le pasa.
El único peligro que yo le veo a las novelas y películas como el Código Da Vinci (y varias otras con la misma temática) es que la gente confunda una obra de ficción con lo real.
Yo creo que la fantasía siempre ha sido fantasía; pero quizás hoy día, por la ignorancia religiosa y cultural, cuando nos visten una novela con elementos y organizaciones reales, nos confundimos.
¡Esto es absurdo!
Por su parte el autor Dan Brown, aunque en sus entrevistas muestra cierta confusión propia en cuestiones religiosas e históricas, ha afirmado constantemente que su obra es pura ficción. No considera su libro un ataque al cristianismo, ni una burla de la fe. Cuando le preguntan, ha dicho que él mismo es cristiano y que él simplemente escribió una novela. Esto se podría debatir, pero yo no soy quién para juzgar las motivaciones y propósitos de un novelista.
En cuanto a la fe y estas obras que causan sensación, mi consejo es muy sencillo y directo: No debemos aprender teología —ni cuestiones religiosas— de novelas y películas. La verdadera fe se encuentra en sus verdaderas fuentes: las Sagradas Escrituras (la Biblia) que es Palabra de Dios y la vivencia de la fe a lo largo de los siglos, por parte de miles de hombres y mujeres que nos han dejado su testimonio de fe y de quién es Jesucristo.
Esa fe de 2,000 años tiene mucho más credibilidad que una novela. Lo lamentable es que muchos no tienen tiempo para leer la Biblia, pero sí han tenido tiempo para leerse un libro de cuentos inventados.
Un abrazo,
Padre Alberto
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