El abuso sexual usualmente sucede en casa. Suele ser un tío, un padrastro o un hermano, alguien cercano a la víctima, quien lo comete. Fuera de casa también puede ocurrir abuso. Un maestro, vecino u otra persona de confianza puede ser el victimario.
Muchos de los casos no son reportados porque a los niños les da miedo acusar al abusador. Los abusadores amenazan a sus víctimas con que nadie les va a creer o les dicen que lastimarán a un miembro de su familia, pueden hacer creer al niño que es culpa de ellos ser abusados diciéndoles: vos me provocaste.
Cuando el abuso sucede en el seno familiar, el niño teme acusar al abusador por temor a romper la familia. Cuando el abuso es prolongado el niño /adolescente llega a sentirse con la autoestima baja y no confía en otros adultos. Muchos de estos niños crecen para ser abusadores o caen en la prostitución.
No es fácil detectar si un niño ha sido abusado, ya que hay pocas señales físicas pero sí hay cambios emocionales que usted puede identificar como: problemas para dormir y comer, pesadillas, bajo rendimiento en el colegio, dificultad para relacionarse, en sus dibujos representan señales de abuso.
Si un niño revela que fue abusado, tómelo con calma, asegúrele que no fue culpa de él o ella y que tomará las medidas para protegerle, escuche, no lo juzgue. Hágale sentir que hizo lo correcto al confiar en usted.
Luego, llame a la Policía y haga la denuncia. Es conveniente realizar un examen físico al niño o la niña y hablar con un sicólogo.
Reparar el daño emocional depende en gran medida del apoyo que tenga el niño o adolescente, entre más apoyo obtenga, menos daño emocional tendrá y podrá desarrollarse mejor.
Nueva sección:
A partir de esta edición, en las ediciones regulares del suplemento Nosotras publicaremos la columna de consejos de la licenciada en Sicología, Gloria Castellón. Los invitamos a enviar sus preguntas a la experta al correo electrónico: [email protected]