Los acuerdos más importantes requieren un contrato por escrito. Sin importar lo que usted haya obtenido a través de negociaciones ingeniosas, todo eso desaparecerá si el entendimiento alcanzado no se refleja exactamente en los documentos formales.
La tarea técnica de ejecutar un acuerdo no es glamorosa, pero es donde muchas batallas se ganan o se pierden. Inclusive si usted está cansado, resista la tentación de permitir que la otra parte “escriba todo”.
Es mejor que sus abogados y especialistas pongan las palabras exactas, en lugar de buscar su ayuda más tarde para reescribir el memorando que su homólogo ha destrozado. Debido a que usted tiene control sobre sus abogados, está en condiciones de decirles qué riesgos está dispuesto a asumir y en qué sectores necesita protección.
Por supuesto, sus abogados deben conocer los límites de su responsabilidad. Aunque es tarea de ellos proteger sus derechos e identificar potenciales problemas, corresponde a usted determinar qué riesgos está dispuesto a asumir. Después de todo, en los negocios, como en la vida, hay escasas certezas.
Como asunto práctico, tal vez sea sensato dejar algunos temas sin resolver y otros ambiguos. Por ejemplo, si usted tiene un entrenador corporativo para presentar un programa para su compañía, seguramente deseará incluir una cláusula permitiendo una nueva fecha si surge un conflicto.
Si eso parece poco factible, es suficiente con estipular que la nueva fecha será “en un momento en el cual ambas partes acuerden”, en lugar de crear procedimientos engorrosos que posiblemente no necesite.
En lugar de quedar empantanado discutiendo tediosos puntos técnicos, trate de encararlos de manera global. Una cláusula directa para resolver disputas, redactada mientras todos se muestran entusiasmados con el acuerdo, puede reducir el costo de problemas inesperados y evitar llevar el litigio a los tribunales.
Al concluir la negociación, cláusulas destinadas a enfrentar opciones de revisión y otras, tal vez no parezcan capaces de concretar o romper un acuerdo, pero pueden determinar quién tiene control cuando se trata de renovar un acuerdo. Por esta razón, tenga cuidado especial de que las cláusulas para una eventual salida sean lo que usted tuvo en mente. De esa forma se encontrará en una buena posición para renegociar.
Las partes están generalmente preocupadas con dólares y centavos cuando concretan un acuerdo, pero, en el largo plazo, la opción de ampliar o poner fin a un acuerdo podría tener más valor a nivel financiero.
Finalmente sea muy cuidadoso antes de firmar un “memorando de entendimiento” o “un acuerdo para comprar”. Esos documentos podrían obligarlo a reales compromisos y limitar su capacidad de ganar ulteriores beneficios, poniendo fin a la negociación antes de que usted advierta que ha comenzado.