Libro, libertad y desarrollo

Ayer, 23 de abril, se celebró el Día Mundial del Libro. Esta celebración se realiza en todas partes del mundo —con mayor o menor solemnidad en cada país según su nivel de desarrollo educativo y cultural— por acuerdo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la cual, en su 28va. Conferencia General que tuvo lugar en París del 25 de octubre al 16 de noviembre de 1995, “proclama Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor” el 23 de abril de cada año, fecha en que coincidieron, en 1616, los decesos de Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.

“El libro —se dice en la mencionada resolución de la Unesco— ha sido, históricamente, el elemento más poderoso de difusión del conocimiento y el medio más eficaz para su conservación… Por consiguiente, toda iniciativa que promueva su divulgación redundará oportunamente no sólo en el enriquecimiento cultural de cuantos tengan acceso a él sino en el máximo desarrollo de las sensibilidades colectivas respecto de los acervos culturales mundiales y la inspiración de comportamiento de entendimiento, tolerancia y diálogo…”

Así es, en efecto. El entendimiento, la tolerancia y el diálogo que son elementos necesarios para que la gente pueda vivir en libertad y democracia, así como también para impulsar el desarrollo y la prosperidad de las naciones, sólo pueden alcanzarlos y practicarlos de manera integral aquellas personas y pueblos que son educados y cultos. Y para tener educación y cultura es preciso, ante todo, leer y estudiar y, por lo tanto, crear, escribir y editar libros.

Pero los libros no caen del cielo ni tampoco nacen de la nada. Los libros son escritos por personas que generalmente son profesionales de la literatura en sus múltiples variantes y manifestaciones. Ellos aplican su inteligencia y su talento, del mismo modo que gastan su tiempo y energía en la creación de las obras literarias que no sólo hacen posible la formación educativa y cultural de las personas y las naciones sino que también impulsan hacia adelante a los países cuyos gobernantes y pueblos ponen atención a la educación y la cultura, más que a la política partidista, a los conflictos internos e internacionales, al armamentismo y la corrupción.

Sin escritores no hay libros. Precisamente por eso es que la celebración del libro se asocia indisolublemente con la proclamación y defensa del derecho de autor. Al respecto, el Director General de la Unesco, Koichiro Matsuura, dijo en su mensaje de este año con motivo del Día Mundial del Libro, que “el 23 de abril del 2006 debe ser también un día emblemático para el derecho de autor, en momentos como éste, en que la proliferación de los debates al respecto pone de manifiesto la necesidad de preservarlo y de promoverlo, tanto en interés de los creadores como del público que se beneficia de sus obras. Esta dimensión no constituye un asunto aparte sino que es otro aspecto de la misma dinámica al servicio de la diversidad cultural y lingüística.”

Pero también es necesario advertir que el libro —igual que la educación y la cultura de la que él es uno de sus medios fundamentales— por sí solo no necesariamente produce libertad y desarrollo. Cuba comunista, por ejemplo, a pesar de que sus gobernantes invocan y repiten a menudo las frases de José Martí de que “ser culto es el único modo de ser libre” y “sin cultura no hay libertad posible”; y no obstante que según las cifras oficiales reconocidas por la Unesco es el país de América Latina que tiene los mejores índices de educación y cultura, es sin embargo un país sin libertad —con centenares de presos de conciencia y políticos condenados hasta a treinta años de prisión por atreverse a pensar e informar de manera independiente y por disentir del régimen comunista— y uno de los más atrasados económicamente de las Américas y el Caribe.

Es que como dijera el gran poeta y periodista nicaragüense, Pablo Antonio Cuadra, es una repetida advertencia de la historia que “la poesía produce revoluciones, pero las revoluciones no siempre producen poesía”. Igual se debe decir acerca del libro.

Editorial
×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí