- Este año se sumaron más lanchas con devotos y turistas que participaron en la “procesión acuática”
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CORRESPONSAL / GRANADA
Una vez más, el ya tradicional Vía Crucis de las Isletas de Granada atrajo ayer a centenares de feligreses y turistas apostados en lanchas de motor para participar junto a una imagen de Jesús con la cruz a cuestas en un recorrido de cuatro horas por catorce estaciones ubicadas en los islotes de este archipiélago.
Este año la participación fue más numerosa. Alrededor de las 8:00 de la mañana, media docena de lanchas con un centenar de personas partieron desde el Puerto Asese hacia la capilla Sagrado Corazón de Jesús, donde se recogió la imagen de Jesús e inició el Vía Crucis.
Luego docena y media más de lanchas, una de ellas repleta con una banda de filarmónicos, se sumó a la “procesión acuática”.
Se escucharon los tradicionales cantos de penitencia, propios de la Semana Santa y el padre Omar Cordero, párroco de la Iglesia Guadalupe y promotor de esta tradición, inició el rezo del Vía Crucis: “¡Jesús por todas tus penas!”. Los fieles corearon: “¡Misericordia Señor!”.
TURISMO Y DEVOCIÓN
Eran poco más de las 9:00 de la mañana, pero el sol y su reflejo en el agua ya quemaba fuerte. Sólo la brisa y el bello paisaje de las isletas y el volcán Mombacho, como eterno telón, menguaban el largo viaje que, sin embargo, la gente cumplió con devoción.
“Turismo religioso sí, pero sobre todo gran devoción”, había anotado minutos antes el Obispo de la Diócesis, Bernardo Hombach, antes de abordar la embarcación “La Mar Dulce”, donde también viajaba la imagen de Jesús.
El Vía Crucis continuó por las isletas del sector conocido como Chocote. En cada estación los responsables de ésta depositaban flores y frutas junto a la imagen de Jesús y algunos tomaban sus botes para sumarse al singular peregrinaje.
MÁS SEGUIDORES Y MEJOR ORGANIZADO
“¡En tus sangrientos pasos Señor seguirte quiero y si Contigo muero dichoso moriré, piedad Señor te pido. Pequé mi Dios, pequé”, continuaba el Vía Crucis en otra estación. Luego roncaban los motores y todos partían a la siguiente.
Este año, una de las estaciones estuvo ubicada en la isla El Desmoche, propiedad de Iván Álvarez, quien comentó que “la tradición es magnífica. Es mi primer año con una estación y me sorprende que participe mucha gente”.
Magnífico también le pareció a Juana del Socorro Canales, de la isla El Rosario, quien con sus dos hijos viajaba en un bote de madera.
“Ha estado mejor organizado y la tradición parece más bonita ahora que tiene más años”, opinó la mujer sonriente que lucía con el rostro un poco cansado por el sol. “Es sólo un poco de sacrificio para recordar el sufrimiento que Jesús aguantó por nosotros”, minimizó Canales, acomodando una toalla sobre uno de sus hijos.
El original Vía Crucis de las Isletas de Granada, considerado por muchos como “único en el mundo”, fue hace ya 25 años una idea del padre Omar Cordero, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada a pocos metros de la costa del lago, en Granada, a donde muchos isleños viajaban cada Viernes Santo por falta de un Vía Crucis propio.
Entonces, los primeros Vía Crucis eran humildes, recuerda el sacerdote. “La gente viajaba en sus botes de remo, pero ahora la mayoría ocupa lanchas de motor”, señala.