Miles de personas, muchas de ellas de origen latinoamericano, marcharon en Dallas (Texas, sur) y Miami (Florida, sur) exigiendo a los legisladores votar un proyecto que regularice a los 11.5 millones de trabajadores ilegales en Estados Unidos, en manifestaciones previas a las convocadas para hoy en todo el país.
“¿Cuántos aquí están trabajando en los hoteles, restaurantes, hospitales, choferes de taxi, mucamas? Vámonos a nuestras casas por una semana, si nos quedamos en casa una semana enviaremos un mensaje alto y claro”, reclamó Jacques Despinosse, un concejal municipal de origen haitiano, en la marcha de Miami.
Unas 2,500 personas manifestaron en Miami. Mientras, decenas de miles —incluyendo muchas familias de origen latinoamericano con niños pequeños— marcharon por el centro de Dallas.
Las protestas integran la campaña para oponerse al intento de congresistas conservadores de criminalizar la entrada ilegal a Estados Unidos, y para mostrar disconformidad por el punto muerto en que se encuentra el debate legislativo sobre inmigración.
Numerosas coaliciones de inmigrantes preparan para hoy su mayor movilización en la historia de Estados Unidos, para la cual esperan convocar a más de un millón de personas en 75 ciudades en reclamo de una reforma migratoria amplia que legalice a todos los indocumentados.