- El paisaje de mares o de lagos ha sido tratado por numerosos pintores nicaragüenses pero desde diferentes estilos y formas. A esta lista ahora se suma Mauricio Solís con un trabajo realista,ilustrativo y decorativo
Soy del Pacífico, de Chinandega, en El Viejo y mi primer encuentro con el mar veranero fue en las hermosas y calientes playas de Jiquilillo. Así retrata retrospectivamente su primer recuerdo de niño el pintor y dibujante Mauricio Solís quien desde los últimos seis años ha venido haciendo un tour pictórico veranero por la paisajística regionalista de mares, lagos y ríos del territorio nicaragüense.
Esta temática paisajística de mares o de lagos ha sido tratada por numerosos pintores nicaragüenses pero desde diferentes estilos y formas. Sabemos que el maestro Rodrigo Peñalba llevaba a sus alumnos para que pintaran como ejercicio de caballete al aire libre los atardeceres o panorámica plateada del lago Xolotlán. Este tema también ha sido inspiración constante del pintor Alejandro Aróstegui pero desde una visión de la figuración matérica, romántica y critica, con fondos de limpios azules. Anteriormente, Armando Morales la trató en su serie de Paranáutica del lago Cocibolca, con muelles y barcos; así nacieron sus pinturas eminentemente abstractas y figurativas, sus cuadros de ferry boat o bañistas.
Otro que trató este tema con fuerza pictórica fue el maestro Leonel Vanegas, quien desde las playas de Masachapa creaba su propia visión de arte y mar pero dentro de la abstracción matérica, residual, orgánica marina. En los últimos años hemos visto a otros pintores hacer lo suyo, con algunas reminiscencias del estilo impuesto de Morales. Uno de ellos es Efrén Medina. Sus barcos y muelles, texturados, de fuertes tonos rojos quemados, se perfilan dentro de una corriente de lo abstracto figurativo; en cambio, Salvador Espinosa retoma algunas elementos figurativos y hace lo suyo pero dentro de un estilo de figurativismo surrealista, con matices encerados y con una mayor gama de colores. La silueta de la mujer es una constante en las obras de estos dos pintores que pintan el mar, los muelles y barcos. El pintor caribeño Tito Chamorro también es otro que pinta sus puertos, mar y mujeres, desde una cosmovisión más surrealista.
A esta lista ahora se suma Mauricio Solís pero con un trabajo más realista, ilustrativo y decorativo. De mayor descripción hidrográfica al tratar las escenas de los puertos principales de nuestros océanos, el Pacífico y el Caribe, el lago Xolotlán y el mar dulce o Cocibolca, así como los ríos principales como el San Juan, San Carlos, El Grande de Matagalpa o la poza de Las Banderas, en la región central de nuestro país.
Su obra inicial fue el mural de playa ecológico, titulado: Acuario de Masachapa, pintado en el año 2003, precisamente en un muro de una casa de playa. El objetivo es concienciar a los veraneantes que año con año visitan este lugar, así como a los pobladores para que preserven la fauna ecológica marina en peligro de extinción.
Otro de sus recuerdos de mar pintado son las del sol poniéndose en las tardes sobre el filo del horizonte oceánico; las madrugadas luminosas del estero y playa de Jiquilillo; la pesca en puerto, las gaviotas sobrevolando las costas; la vegetación tropical y los relieves rocosos del litoral; han atrapado su inspiración que ha sido plasmada en su tela con esplendente realidad, no ficciosa. Parece ser que su búsqueda ha sido atrapar la magia de la naturaleza pero sin pocas alteraciones, real y contemporánea. Su retrato tratado en acuarelas y acrílicos, en simplificados elementos de tonos cálidos y brillantes, dibuja el urbanismo del puerto, su costa de playa, sus pescadores, peces y aves o sus bañistas solas o acompañadas. Obras como Desnuda a la Puesta del Sol, Las Tres Gracias Veraneando, Ensoñación Marina, Fresh Point, Mar y Gaviota en Casares, Oleaje, Pescadores de Corinto son parte de este tránsito viajero por el mar y los veranos nicas. Asimismo, este sentir es llevado a bodegones frugales, eso se puede ver en sus obras Sandía Roja en el Muelle, Bodegón de Playa y Pintando Frente al Mar.
A Leonel Vanegas lo admiro por sus paisajes marinos abstractos, nos confiesa Solís, quien reconoce a este maestro como su fuente de inspiración artística, según él por haberle enseñado la belleza espiritual de la magnificencia de la paisajística marina que Vanegas pintó a su manera, cuando vivió en Masachapa después del terremoto del 72.
Estando en este sitio, Solís pintó el cuadro el Faro de Masachapa, el que alude al entorno. Por otro lado, en el local de la galería Praxis, pintó el mural El Río Grande de Matagalpa, dejando testimonio de su sentir medioambientalista, al protestar contra los históricos despales que han reducido a este caudaloso afluente navegable a un sucio riachuelo que corre entre piedras ardientes. No obstante, no todo es reclamo. Solís ha pintado la profunda y ancha desembocadura al mar Atlántico del Río Prinzapolka, rodeada sus márgenes derechas por casas en zancos y tambos donde vive una pequeña comunidad de pescadores de raza negra y misquita.
Entre sus recorridos por el país, su pincel ha capturado escenas del puerto lacustre del Astillero. Sitio histórico admirado en siglos pasados por piratas y bucaneros europeos. Las playas lacustres de San Jorge, las playas marinas de Huehuete, el puerto de Corinto, el Faro de la isla del Cardón han sido otros de sus ejes de inspiración, que también han abarcado las costas del Caribe. De esta región de trópico húmedo ha pintado los muelles de Bluefields, Corn Island y los Cayos misquitos, matizados en la fortaleza de los tonos verdes y grises.
Cuando conocí y pinté estos lugares me sentía extranjero. No sabía que en nuestro país existieran lugares tan maravillosos, nos confiesa el pintor para luego invitarnos a conocer y cuidar las costas de nuestros mares, lagos, y ríos que aún quedan limpios. Por tal razón, nos recuerda, los pinta tal a como están, para que tengamos una imagen contemporánea del esplendor y belleza de esta paisajística hidrográfica, regionalista y natural de pleno verano.