Una mujer que ha sufrido algún tipo de violencia reproducirá el estado de ánimo en los hijos y en sus actividades.
Para el siquiatra Manuel Madriz, los hijos perciben mucho más de lo que sus padres creen, tienen conciencia de conflictos, por mucho que sus progenitores intenten disimular que algo anda mal.
Cuando los hijos no tienen la madurez suficiente, podrían manejar tergiversadamente y de manera traumática las situaciones, no pueden interpretar el problema en su totalidad.
Otra de las repercusiones se da a mayor nivel, cuando la violencia sicológica llega a desestructurar sicológicamente a la mujer, por lo cual puede con facilidad presentar situaciones de patologías mentales, generadas por la situación, como depresión y hasta suicidio.
Para Madriz, la violencia sicológica no es tan detectable o medible como un golpe o una herida pero las repercusiones a mediano y largo plazo son mucho mayores, tanto para la mujer que sufre como para los hijos que dependen de la madre.
Madriz afirma que el tratamiento en general contra la violencia tiene que ver con la educación, con que las mujeres recuperen, alcancen y avancen en los procesos de desarrollo de la sociedad.
En cuanto a un perfil del abusador, Madriz advirtió que aunque hay personas con claras evidencias de sicopatologías, de las cuales es muy fácil poder deducir por actitudes, comportamientos y formas de actuar, no podemos hacer estereotipos del perfil del violento porque es posible que muchos de estos individuos tengan una actitud a nivel social (externo) diferente y en su hogar sean personas agresivas.
Madriz también señaló que muchos casos de violencia van precedidos del consumo de sustancias (alcohol y drogas) que transforman al individuo; sin embargo, en la mayoría de los casos no son más que desinhibidores, porque el individuo potencialmente es violento pero factores de represión social lo hacen reprimirse.
La causa principal de la violencia tiene que ver con todo un ambiente cultural de fortalecimiento y apología del machismo donde la figura secundaria tiene que asumir culpas y responsabilidades.
Si descartamos algunos hombres con actitudes sádicas, deformidad mental o trastornos mentales, todo está propiciado por un ambiente social que tiene que ver con la apología del machismo, señaló el médico siquiatra.