- Nicaragua aún no ratifica Convenio de Rotterdam, que promueve comercio responsable de químicos, como los plaguicidas
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Los sectores agropecuarios y gubernamental, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), iniciaron las consultas para que Nicaragua ratifique el Convenio de Rotterdam, un acuerdo mundial que promueve los esfuerzos conjuntos para el comercio internacional responsable de ciertos productos químicos peligrosos, incluyendo los de uso agrícola.
Representantes de la industria indicaron que, tras la entrada en vigencia del tratado de libre comercio entre Centroamérica y República Dominicana con los Estados Unidos (DR-Cafta), se vuelve necesario el tener ratificado el Convenio de Rotterdam, por el tratamiento que debe tener el uso de agroquímicos.
El convenio no es una imposición o regulación sobre el uso de sustancias tóxicas, sino que establece la utilización de la información sobre sustancias potencialmente peligrosas, explicó Allan J. Hrusks, oficial de Protección Vegetal de la FAO.
Esto quiere decir que, si cualquier país quiere importar un producto químico, el país exportador debe notificar los riesgos que implica el producto, en caso de ser dañino. Es decir, que tiene que notificar si se el producto se encuentra en el anexo tres del tratado, el cual establece “los productos químicos sujetos al procedimiento de consentimiento fundamentado previo”, indicó Hrusks.
El convenio no es un documento que restringe o no la entrada de productos químicos, sino que constituye una forma de alertar a las autoridades sobre productos potencialmente peligrosos, explicó.
Hay que tomar en cuenta que hay países que han prohibido el uso de productos. Sin embargo, también hay otros países que permiten el uso de los mismos.
En este sentido el funcionario señaló que la información es fundamental para los miembros de este convenio, ya que también pueden conformar una base de datos sobre los mismos.
Hay productos que son necesarios utilizar para la producción o para combatir determinadas plagas, sin embargo es necesario darle un bueno uso, destacó. Por otro lado, toda información que aportan los países miembros del convenio se recoge en un libro de registros.