- En los años 30 los habitantes de este poblado prefirieron secuestrar y enterrar a Jesús del Rescate, antes que permitir que esta imagen, que ya tenía reputación de «milagrera», fuese trasladada a Granada
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Ver Infografia > No tiene el título que lo reconozca como tal, pero en todo el país es conocido como Santuario Nacional de Jesús del Rescate o de Popoyuapa.
En el transcurso del año, pero en especial en esta época de Cuaresma, miles de fieles procedentes de diferentes puntos de Nicaragua llegan hasta el templo de Popoyuapa en busca de Jesús del Rescate, una imagen a la que atribuyen incontables milagros.
Según el párroco de Rivas, Alfonso Alvarado, en ninguna otra parroquia de Nicaragua ni del mundo existe otra imagen con ese nombre. “Es una advocación propia de Popoyuapa”.
Y es precisamente el fervor hacia esa imagen el que ha hecho famoso a este poblado, ubicado a tres kilómetros de la ciudad de Rivas, así como a su templo, que es considerado un Santuario Nacional, aunque oficialmente no ha sido erigido como tal, según nos revela Alvarado.
“No tiene ese título, que generalmente lo otorga la Conferencia Episcopal, pero no ha sido necesario, porque es un Santuario Nacional por aclamación popular, y no nos hemos querido meter a esas complicaciones jurídicas”, señala el sacerdote.
ES SANTUARIO, PERO NO NACIONAL
Sobre este aspecto, el también párroco de Rivas, Leonel Navas, explica que por la gran cantidad de gente que llega a venerar a Jesús del Rescate es un Santuario, aunque oficialmente no tiene el carácter de Nacional.
Que sea un lugar de meditación, que tenga una imagen muy venerada, que posea un tesoro con valor histórico y físico, son algunas de las condiciones exigidas para declarar un templo como Santuario Nacional.
En cuanto al inicio de la devoción a esta imagen no existen datos precisos, pero se cree que supera el siglo y medio, y que empezó con la llegada de peregrinos procedentes de diferentes partes del país, quienes recorrían grandes distancias en carretas haladas por bueyes, tradición que aún perdura.
Según el abogado Ramón Ernesto Valdez, estudioso de la cultura e historia de Rivas, la imagen inicialmente se encontraba en la ermita San Sebastián, en la ciudad de Rivas, destruida durante un terremoto ocurrido aproximadamente en 1848.
Luego de ese desastre, la imagen quedó en pedazos y fue trasladada al templo de San Francisco, hasta donde llegaron pobladores de Popoyuapa a pedirla, la dieron a restaurar y posteriormente la llevaron a la parroquia La Candelaria, un poco distante del templo donde se encuentra actualmente.
La fama de “milagrero” de Jesús del Rescate fue tanta que prácticamente llegó a desplazar al santo patrono de Popoyuapa, el Señor de Esquipulas, cuenta Valdez.
EL INDIO DEL ZACATE
Y es que la reputación de esta imagen en cuanto a milagros se refiere es tanta y tan antigua, según se desprende del siguiente pasaje relatado por el abogado rivense, ocurrido durante el gobierno del general José Santos Zelaya.
“Cuentan que en los tiempos de Zelaya, un soldado se encontró con un indio de Masaya, quien en su carreta llevaba tabaco de contrabando —porque en ese tiempo era prohibida su comercialización—, el soldado lo agarró, lo revisa, pero comienza a sacar zacate y sigue sacando zacate, llegó al plano de la carreta y no encontró el tabaco”.
Añade que tiempo después el soldado se encontró con el indio en Popoyuapa, quien andaba entregándole un par de bueyes a Jesús del Rescate, y al verlo le dijo: “Ideay, y vos, no sos el indio del zacate, ¿y qué andás haciendo aquí?”, a lo que éste respondió: “Ando pagando una promesa…”
También la popularidad adquirida por esta imagen hizo que allá por los años 1930 las autoridades de la Iglesia Católica decidieran llevársela a Granada, sede de la Diócesis, hecho que generó toda una rebelión de los popoyuapeños, quienes al final no permitieron su traslado.
DE CUANDO FUE SEPULTADO JESÚS DEL RESCATE
El abogado rivense cuenta que quien encabezó este movimiento fue Bismarck Valdez, quien reunió a todo el pueblo para no permitir que se llevaran la venerada imagen.
Así los pobladores sacaron a Jesús del Rescate del templo, y lo iban escondiendo de casa en casa y de finca en finca, para que la Guardia no pudiera dar con su paradero.
Según el abogado, este hecho provocó la persecución y detención de varios popoyuapeños, quienes con tal de no permitir que se llevaran a Jesús del Rescate, lo sepultaron en un lugar llamado Sangregrados y fue hasta mucho tiempo después que lo desenterraron, cuando ya no existía ningún peligro de que se lo llevaran.