Las movilizaciones masivas de hispanos ponen presión sobre el Senado, para que éste apruebe un proyecto de ley menos represivo con los inmigrantes ilegales. (la prensa/ap/christine baker)

Fox y Bush debatirán el tema migratorio

Se celebra hoy Cumbre en México entre ambos mandatarios [doap_box title=»Último año de Fox» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Fox y Bush se reunirán un día antes de una Cumbre trilateral con el flamante primer ministro de Canadá, Stephen Harper, posiblemente la última que celebre Fox con ambos mandatarios, a ocho meses de cerrar su mandato. El tema […]

  • Se celebra hoy Cumbre en México entre ambos mandatarios
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Fox y Bush se reunirán un día antes de una Cumbre trilateral con el flamante primer ministro de Canadá, Stephen Harper, posiblemente la última que celebre Fox con ambos mandatarios, a ocho meses de cerrar su mandato.

El tema migratorio «será prioritario, porque es quizá en estos momentos el reto más apremiante y la mayor oportunidad que existe en la relación bilateral» con Washington, dijo el miércoles el vicecanciller mexicano Gerónimo Gutiérrez.

Con pocos éxitos que mostrar en su política exterior, Fox ya expresó esta semana su satisfacción por el giro que ha dado el debate migratorio en el Senado estadounidense.

Fox llegó al poder el 1 de diciembre de 2000 con la promesa, en materia de política exterior, de conseguir un acuerdo migratorio con Estados Unidos para legalizar a 6.3 millones de mexicanos, en una medida similar a la amnistía otorgada por el republicano Ronald Reagan en la década de 1980.

Pero los atentados del 11 de septiembre de 2001 congelaron las negociaciones de lo que entonces se conocía como la «enchilada completa», y no fue sino hasta enero de 2004 cuando el presidente Bush presentó, como alternativa, una limitada reforma migratoria de trabajos temporales, retomada y ampliada en el Senado. (AFP)

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Mexicanos con expectativas de una reforma migratoria integral

CANCúN, México/ AP

Los presidentes Vicente Fox y George W. Bush se reunirán el jueves en este balneario turístico y se espera que el mandatario estadounidense se comprometa a promover en su país una reforma migratoria integral y no sustentada sólo en aspectos de seguridad.

Esa es la expectativa entre analistas y expertos luego de la aprobación en un comité del Senado estadounidense de un proyecto de ley que abre el camino a la legalización de los aproximadamente 11 ó 12 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos, seis millones de los cuales son mexicanos.

El proyecto, sin embargo, aún debe ser discutido por el pleno del Senado y en caso de ser aprobado volver a la discusión en la Cámara de Representantes, donde en diciembre del 2005 pasaron una iniciativa que finca la solución al fenómeno migratorio en aspectos de seguridad como la construcción de una valla en una parte de su frontera con México.

La iniciativa original buscaba erigir un muro en zonas de la frontera y criminalizaba la migración ilegal.

La nueva propuesta propone reforzar la seguridad fronteriza, pero sin muro, y autoriza la entrega de 400,000 visados de trabajo a inmigrantes, con derecho a renovación e incluso con posibilidad de obtener la residencia.

“Bush tiene que reconocer que los que están frenando la iniciativa más favorable son los de su partido (Republicano), el ala conservadora de su partido… y es momento que empiece a levantar el teléfono y a hablar con sus colegas para que modifiquen sus posiciones”, dijo a la AP el director del Colegio de la Frontera Norte, Jorge Santibáñez.

El jefe del Departamento de Estudios Internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México y experto en la relación del país con Estados Unidos, Rafael Fernández de Castro, dijo en una entrevista que Fox debe pedirle al presidente Bush que es el momento para que salga a exigir a su partido el aprobar una reforma migratoria positiva, integral.

Mientras Bush y algunos miembros de su partido en el Congreso respaldan la idea de incluir programas de trabajadores temporales en una reforma migratoria, varios republicanos consideran que esa propuesta es una especie de amnistía para los que violan la ley, por lo que no están dispuestos a avalarla.

Para Santibáñez, sin embargo, no basta que Bush se declare a favor de un programa de trabajadores temporales y que pida no alentar un sentimiento antiinmigrante que presente a los indocumentados como una carga para la economía o una amenaza para su identidad nacional.

Señaló que si bien Bush no puede prometer que el Congreso de su país aprobará una reforma satisfactoria tanto para su Gobierno como para los países que tienen inmigrantes indocumentados, sí puede comprometerse a gestionarlo ante los miembros de su partido.

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