- Al estilo soviético, Lukashenko habla de conspiraciones externas
MINSK/ AP
Miles de opositores se congregaron el lunes en el centro de la capital de Bielorrusia por segunda noche consecutiva, exigiendo que sean anulados los resultados de la elección presidencial que consideraron fraudulenta, en la que se reeligió Alexander Lukashenko.
Pero las cifras de los manifestantes eran inferiores a las de la noche de las elecciones, y parecían remotas las posibilidades de una Revolución Naranja como en Ucrania. Las autoridades hicieron una demostración de fuerza y camiones llenos de policías antimotines recorrieron calles cercanas y patios e impidieron a la gente acercarse a la plaza principal de esta capital.
Unas 5,000 personas se congregaron el lunes en la Plaza Oktyabrskaya, en el centro de Minsk, alrededor de la mitad de los que se reunieron el domingo.
Alexander Milinkevich, principal candidato presidencial de la oposición, pidió a los manifestantes que se apresten a una campaña prolongada. Él ha exigido que se llame a nuevas elecciones.
“Nuestra protesta será prolongada y vigorosa”, dijo. “Nunca reconoceremos esta elección”.
Por su parte, Lukashenko dijo el lunes que sus oponentes fracasaron en su intento de derrocarlo “en una revolución” que contaba con respaldo internacional.
Las autoridades dijeron que Lukashenko, que ha gobernado con puño de hierro desde 1994, logró una convincente victoria con un 82.6% de los sufragios, según un conteo preliminar.
La Unión Europea dijo que la votación había sido afectada por la intimidación.
Lukashenko se burló de la oposición y dijo que los votantes mostraron al mundo “quién es el que manda en Bielorrusia”. También repitió las acusaciones de que la oposición está al servicio de Occidente, y que su propósito es derrocarlo.
La UE amenazó con sanciones diplomáticas y financieras contra líderes de Bielorrusia.
Observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa dijeron el lunes que las elecciones no cumplieron con los estándares de imparcialidad.