- Ser padre lo ha hecho cambiar
Si se debe elegir al pitcher ideal para el momento más crítico de un juego, ese sería el derecho leonés Aristides Sevilla, quien dispone de una rara mezcla de agallas, serenidad y talento.
Sin embargo, un carácter radical es también parte del reportorio de Sevilla, el mismo que en el 2005 pidió su baja de la organización de los Yanquis porque considera que no le cumplieron totalmente en el pago del bono de su firma, sin reparar un momento que al único que hizo daño fue a él mismo y que la verdadera mina está en las Grandes Ligas.
Aún quizá sigue creyendo que su decisión fue correcta, ha variado su visión global de la vida desde que se convirtió en padre.
“Si recibo una nueva oportunidad de un equipo profesional no voy a cometer los mismos errores”, dice Sevilla, refiriéndose a malas actitudes en el terreno de juego y hasta un poco de indisciplina.
“No quisiera que un futuro mi hijo escuche que fui un jugador indisciplinado y que nadie me quería, sino quiero que se sienta orgulloso de mí”, reflexiona.
Hace un par de semanas, Jonathan Leyba, scout de los Rojos de Cincinnati, estuvo chequeándolo durante los Juegos Centroamericanos y prometió volver para darle seguimiento, pues asegura tiene buen material para jugar en un nivel como Doble A.
“Sería algo grande si vuelvo a las Ligas Menores. Me esforzaría al máximo para llegar a las Grandes Ligas porque estoy seguro que sería un orgullo para mi familia. Mientras tanto, voy a lanzar con todo lo que puedo con el Bóer para que cuando me mire un scout, quizá decida darme una oportunidad. Todavía soy joven y mi brazo está mejor que nunca”.