- Cuarenta familias de los Álamos a la intemperie
CORRESPONSAL / COSTA RICA
Un nuevo desalojo se realizó en un precario habitado por nicaragüenses y costarricenses.
La mañana de ayer, oficiales de la Fuerza Pública y funcionarios del Poder Judicial ordenaron a unas cuarenta familias que habitaban el asentamiento Los Álamos, de Barrio México, en esta capital, que abandonaran el lugar, pues de lo contrario sus ranchos serían comprimidos por maquinaria pesada.
Después de la orden, los afectados procedieron a desarmar sus humildes viviendas y salvar sus enseres, entre angustia y llanto, pues la mayoría, entre ellos nicaragüenses, ayer no tenían donde vivir y muchos se disponían a permanecer en la vía pública.
Entre ellos está el nicaragüense José González, quien impresionó a los curiosos porque fue expulsado con su hija Mayra, quien padece parálisis cerebral.
“No tenemos donde vivir. Necesitamos ayuda de alguien, del Gobierno. Hay que sacar todas las pertenencias porque si no los tractores van a desbaratar todo”, dijo consternado González.
Entre los desalojados también hay niños y ancianos y las condiciones de algunos es de extrema pobreza.
“Dicen que no nos podemos quedar. No tenemos a dónde ir, ni a dónde alquilar”, explicó Nubia Marín, quien tiene siete niños a su cargo.
Este asentamiento se creó hace más de diez años, sobre un lote de unos 1,500 metros cuadrados que pertenece a un nicaragüense, según Mario Zamora, juez ejecutor del desalojo.