Lidia Urbina ( LA PRENSA/M.TERCERO)

Aferrada a esperanza de legalización

Corresponsal/Miami Lidia Urbina es una de esas nicaragüenses decididas a salir adelante de cualquier manera. Hace ocho años alistó sus maletas y vino a Miami a buscar “vida” para su sobrevivencia y la de sus siete hijos. Asegura que con el dinero que les envía apenas pueden sobrevivir, ya que sólo les alcanza para los […]

Corresponsal/Miami

Lidia Urbina es una de esas nicaragüenses decididas a salir adelante de cualquier manera. Hace ocho años alistó sus maletas y vino a Miami a buscar “vida” para su sobrevivencia y la de sus siete hijos.

Asegura que con el dinero que les envía apenas pueden sobrevivir, ya que sólo les alcanza para los gastos de comida, agua, luz y estudios. Lo básico, “pero es algo”.

Lidia, al igual que unos cuatro mil nicaragüenses, goza de permiso temporal de trabajo, conocido como TPS, que le ha permitido ganar su sustento y el de su familia limpiando casas o cuidando personas de la tercera edad.

“Es difícil que a uno le den trabajo si no tenés permiso , y conseguirlo es todavía más complicado. Por eso estoy muy agradecida, primero con Dios, y después con los líderes comunales y congresistas que hicieron posible la extensión del TPS, aún en contra de los antiinmigrantes”, señala.

NECESITA TRABAJAR

Agrega que “si no se hubiera conseguido la extensión estaríamos en la calle. Ya me miraba yo con mis manos en la cabeza sin saber qué hacer”.

Doña Lidia después de tanto tiempo en Estados Unidos no sabría qué hacer en Nicaragua de donde se vino por no tener esperanzas de trabajo.

Considera que la situación en Nicaragua es difícil. “Mi hijo de 30 años se graduó hace dos, como administrador de empresas y no ha podido conseguir empleo. Ahora yo con 49 qué haría allá”, se lamenta.

Además de su hijo profesional tiene otros que todavía estudian y por eso necesita seguir trabajando aquí.

Su esperanza es la legalización de todos los indocumentados que están en Estados Unidos. Por ahora la extensión del TPS para ella es un respiro.

No piensa volver a Nicaragua, pero tampoco traer a ninguno de sus hijos para que la ayuden, ya que considera que sería difícil un permiso de trabajo para ellos, a lo que se le suma la discriminación que sufren muchos latinos.

Comentó que de todas las propuestas de reforma migratoria que se discutirán próximamente la más aceptable para los nicas es la de los senadores John McCain y Edward Kennedy, que plantea la residencia permanente para los indocumentados.

“Mi esperanza es que Dios no nos olvide y que se apruebe el proyecto McCain-Kennedy”, dijo.

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