“Nos continúan criticando por la cantidad de dinero, pero aquí se entregan cantidades de dinero a diario”, sostiene en su despacho Manuel Martínez al hablar del caso de los narcodólares. Allí en su oficina, donde una serie de fotos familiares recuerdan el pasado de este hombre, nacido en Managua en 1941, criado en El Viejo de donde es su padre y ligado familiarmente a un mayor de la extinta Guardia Nacional que llegó a ser edecán del mismo Somoza.
Usted dice que todos los días entregan dinero en la Corte, ¿pero los que entregan no son propiedad de personas acusadas de narcotráfico ¿verdad?
Pero fijate que el de sangre para mí es peor que el de narcotráfico. Cuando absuelven a un asesino le devuelven el arma con que mató. Esa es la ley. Lo pueden acusar del delito más horrendo, pero…
Con esos fallos como el de los narcodólares los delincuentes pueden sentirse incentivados a “trabajar” con mayor libertad en el país…
No es incentivando el narcotráfico. No se trata de linchar gente, sino de juzgar y condenarla conforme a la ley.
Hablando de ese caso, quedó la sensación que sólo se sancionó a funcionarios de bajo nivel en el caso de los narcodólares, y a usted y al magistrado Rogers Camilo Argüello no les pasó nada.
¿Y a mí por qué me van a juzgar? Es como que me juzgaran por estar platicando con usted.
Usted fue la firma libradora, tenía una responsabilidad…
Usted no sabe lo que pasó aquí. Vinieron cinco veces a sacar ese dinero. Me siento como siempre, un ciudadano corriente con la conciencia tranquila. Me di cuenta un viernes como hoy de una firma, una solicitud y dije no acepten firma de nadie en ese cheque. Tengo ver que está correcto. No lo entreguen, déjenme verificar todo eso.
Vinieron con el cheque y me dijeron la gente está libre, la señora (Leyla) Bucardo está libre, el otro va a salir. Bueno, no soy presidente de la sala penal y constitucional de la CSJ, tráiganme al asesor legal. Venga para acá, ¿señor está bien hecho? Le pregunté y me dijo que sí. Le pregunté al administrativo ¿este dinero está en nuestras cuentas? Y me dijo que sí… se lo firmé entonces. Aquí vino la Fiscalía y la Policía. Mire, haga la prueba. Vaya a un juzgado. Cuando un juez ordena que se entregue algo se entrega.
Doctor, pero le parecen morales estas decisiones cuando se trata de casos como el del señor Jerez o las personas acusadas de narcotráfico?
No estoy de sacerdote impartiendo indulgencias o perdonando pecados. Soy juez. Es la parte sucia del derecho, el respeto a las garantías individuales.