David Nataniel López Zeledón se moviliza en una silla de ruedas que le donó la Primera Dama, pero ahora quiere una silla de motor para valerse por sí mismo. (LA PRENSA/ M. M. GONZÁLEZ.)

Niño discapacitado quiere ser abogado

CORRESPONSAL/ ESTELI David Nataniel López Zeledón es uno de los mejores estudiantes del Instituto Herman Gmeiner, a pesar de su discapacidad cursa el quinto grado de primaria y sueña con llegar a coronar la carrera de Derecho. “Quiero ser abogado para defender a los más pobres”, expresa. El próximo 23 de abril cumple 13 años. […]

CORRESPONSAL/ ESTELI

David Nataniel López Zeledón es uno de los mejores estudiantes del Instituto Herman Gmeiner, a pesar de su discapacidad cursa el quinto grado de primaria y sueña con llegar a coronar la carrera de Derecho. “Quiero ser abogado para defender a los más pobres”, expresa.

El próximo 23 de abril cumple 13 años. A los siete meses perdió a su madre y su abuelita María Elsa Zeledón Zeledón, por lo que el cuido estuvo a cargo de sus tíos. David Nataniel nunca pudo caminar debido a una enfermedad conocida como osteosgénesis imperfecta.

ALTAS CALIFICACIONES

Pero esta enfermedad no ha sido ningún obstáculo para que pueda desarrollarse intelectualmente. Su inteligencia lo demuestran sus notas que oscilan entre 90 y 100.

Recuerda que la primera vez que llegó al Instituto Gmeiner fue rechazado. “Llegué a matricularme y me dijeron que no había cupo, pusieron un montón de pretextos y me regresé llorando y fue en el instituto privado César Jerez que me aceptaron, ahí me dieron una beca”, cuenta.

Su mayor satisfacción fue cuando recibió su primer reconocimiento por ser el mejor estudiante, cuando era alumno del instituto César Jerez, y su mayor decepción cuando al salir de la escuela se cayó de la silla de ruedas.

“Me fui de bruces sobre el pavimento, no quise que nadie me levantara hasta que llegó mi tía Martha Lorena, sentía mucho miedo porque me fracturé la pierna izquierda, al mes siguiente regresé a clases y mis amigos y la profesora Odily Gutiérrez me ayudaron a ponerme al día con los temas”, recuerda.

Asegura que no piensa salirse de clases. “Quiero llegar a ser un abogado para defender a los más pobres. Cuando lo sea, mi primer salario lo voy a ocupar para componer la casita de mi abuelita que está en mal estado”.

A pesar de su corta edad, David Nataniel quiere ser independiente, él no se siente bien que sus familiares lo lleven a la escuela. “Si tuviera una silla de motor iría a la escuela solito, tendría más privacidad”, asegura con aplomo.

La única diversión de este niño superdotado es jugar nintendo, pero asegura que siempre le ha pedido al Niño Dios le mande de regalo un carro deportivo de control remoto para jugar, pero su deseo no se le ha cumplido y espera que alguien se lo regale en ocasión de su cumpleaños el próximo 23 de abril.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí