El finquero Alejandro Amador Gallegos rechazó ayer estar enfrentado con la Iglesia Católica de Matagalpa y sus feligreses de la comunidad El Naranjal, por una capilla ubicada en su finca.
Según versiones de los vecinos de El Naranjal, una comarca del municipio El Tuma-La Dialia, Amador Gallegos no les permite el acceso a la Capilla Nuestra Señora de Fátima y, por eso no se celebra misa en la misma, según publicó LA PRENSA el pasado primero de marzo.
Con sus documentos, Amador explicó a LA PRENSA que nunca ha tenido ningún conflicto y que, por el contrario, él ha estado en contacto con los líderes de la Iglesia Católica en ese departamento, para entablar una negociación con el con el fin de trasladar la Capilla Nuestra Señora de Fátima a otro terreno ubicado a la orilla de la carretera que conduce a El Tuma.
El finquero quiere situar la capilla cerca de la carretera de El Naranjal, porque la ubicación actual de la misma impide el paso de su ganado.
Según la versión, de algunos vecinos de la capilla, a 30 metros de la carretera, Amador Gallegos construyó un portón para impedir el acceso a la misma.
Amador Gallegos fue enfático al desmentir lo anterior, debido a que, según su versión, no ha mandado a construir ningún portón, porque lo que existe allí es una puerta de alambres de púas y la misma ha existido desde que adquirió la propiedad por medio de una venta. Esa puerta impide que los semovientes se salgan del potrero y busquen la carretera, donde pueden causar un accidente.
El finquero mostró a LA PRENSA una carta que le hizo llegar al Obispo de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano Pérez, en la que le ofrece en calidad de donación el nuevo terreno a la Capilla Nuestra Señora de Fátima. Igual planteamiento lo hizo en su momento a monseñor Lepoldo Brenes, pero entonces no tuvo una respuesta, según Amador Gallegos.
El productor advirtió a los líderes católicos que no se dejen influenciar por lo que le dice la directiva católica de El Naranjal, porque él nunca ha querido entrar en conflicto con la Iglesia ni mucho menos adueñarse de los terrenos de la capilla.