- Niño de 10 años sopló la mecha de un explosivo
Eduardo Cruz Sá[email protected]
La inocencia de un niño de 10 años lo llevó a manipular una bomba que, como no le encendió con un fósforo, se la acercó al rostro para soplar la mecha y el artefacto estalló, causándole lesiones en varias partes del cuerpo.
La víctima, Israel de Jesús Hernández Pérez, vivió momentos de intenso dolor y con el rostro y el pecho llenos de sangre corrió hasta su casa, ubicada en unos escombros del barrio Santo Domingo de Managua, para lavarse con agua.
El hecho ocurrió al mediodía del pasado miércoles, de las oficinas de Petronic una cuadra al sur y media hacia el oeste.
Minutos antes el menor había salido de clases, y sólo llegó a su casa para cambiarse de ropa, porque debía regresar a la escuela, donde también trabaja su progenitora Mayra Azucena Hernández, quien vende frutas a los estudiantes.
En el camino se encontró con la bomba, conocida como “caramelo” por su forma de dos bolitas con una mecha. Se regresó a la casa para conseguir fósforos, pero como no le encendió, se la acercó a la boca y la sopló.
Como resultado de la explosión el niño había perdido la visión en el ojo izquierdo y sufrió varias quemaduras en el rostro y en el pecho, pero los médicos del Centro Nacional de Oftalmología (Cenao) le dijeron a la madre del menor que este no iba a quedar ciego.
Otro lesionado
En el barrio Noel Morales, en el municipio de Tipitapa, José Gutiérrez, de 32 años, encontró una bomba de mecha frente a su casa, y decidió deshacerse de ella por temor a que uno de sus hijos o algún otro menor la encontrara y sucediera alguna tragedia, pero no la pudo evitar.
Con un cuchillo quiso soltar el mecate que amarra a la bomba, pero este estaba fuerte, y después de varios intentos, Gutiérrez golpeó con el cuchillo el explosivo, estallándole en la mano izquierda.
Fue atendido en el Hospital Roberto Calderón Gutiérrez, en Managua, donde lo intervinieron porque tenía tres dedos seriamente lesionados, los cuales afortunadamente no perdió.