Anne-Marie García LA HABANA / AP
Yulieski Gourriel, una de las joyas del equipo de Cuba que disputará el Clásico Mundial de Beisbol, tiene dinamita en el madero. Jugador polifacético, tercero o cuarto bate de la isla, asegura que es como cualquier otro joven cubano: suave.
“Este torneo va a ser algo sin precedente. Me siento tranquilo, suave, aunque no es fácil pensar en enfrentar lanzadores (con velocidad) de más de 95 millas”, dijo Gourriel con una sonrisa pícara en el rostro.
El líder de la serie cubana con 17 cuadrangulares explicó que “en la caja de bateo me transformo, salgo a pegarle a la bola, soy slugger, pero me gusta ser tercer bate”.
El toletero tiene 21 años y nació con el bate en la cuna.
Su padre y sus hermanos son peloteros, por lo que, un tanto provocativo, Gourriel preguntó, ¿me vas a hablar de mi padre?
El inicialista Lourdes Gourriel es una leyenda del beisbol cubano. En la final del mundial de 1988 conectó un cuadrangular que le permitió a Cuba empatar con Estados Unidos y abrió paso a la victoria 4-3 tras un indiscutible descargado por Lázaro Vargas.
“Estoy orgulloso de él, me ayuda, pero no me gusta que me comparen, quiero hacerme un nombre, ser Yulieski”, afirmó el joven.
Es antesalista de Sancti Spíritus, el equipo que dirige su padre, pero en la selección piensa alternar en segunda o tercera base.
“Lo que le haga falta al equipo”, agregó para cortar cualquier polémica con los otros antesalistas: Michel Enríquez, otro cañonero con pólvora en el madero que bateó .448, y Rudy Reyes (.331).
A su corta edad, Gourriel es doble campeón mundial, titular olímpico y panamericano. En el Mundial del 2005 conectó ocho vuelacercas en 11 encuentros disputados.
“He adquirido experiencia pero tengo que pulir algunos detalles en defensa”, concluyó el jugador que mide 1,84 metros y pesa 81 kilos.
El Clásico Mundial se disputará del 3 al 20 de marzo en Japón, Puerto Rico y Estados Unidos. Cuba, Puerto Rico, Panamá y Holanda se medirán en la primera ronda en San Juan a partir del 7 de marzo.