- Exceso de confianza de oficiales ha sido mortal en los últimos casos
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Policías mueren por confiados
| Exceso de confianza de oficiales ha sido mortal en los últimos casos |
Elízabeth Romero
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Los dos crímenes cometidos en menos de una semana y en dos sitios diferentes del país en contra de miembros de la Policía Nacional pueden ser consecuencia de que los policías se han apropiado “al pie de la letra” sobre lo que se conoce como “el uso racional de la fuerza”, sostuvo el jefe del Ejército, general Omar Halleslevens.
En un rápido análisis sobre los crímenes que en los últimos días han golpeado a las fuerzas públicas, el jefe del Ejército estima que el caso “más agudo” es el ocurrido en las inmediaciones de la delegación policial de Juigalpa, donde murió el policía Pablo Urbina Bonilla y otros dos resultaron heridos.
A criterio de Halleslevens, en este caso también hubo exceso de confianza por parte de los agentes.
“Demasiada confianza para enfrentar a un hombre que está trastocado y que además está armado con un puñal”, además pienso que tal vez los oficiales de la Policía se han apropiado, diría yo muy al pie de la letra, lo que se conoce en la ley como el uso racional de las fuerzas”, dijo el jefe militar.
Expresó que está totalmente de acuerdo en lo que manda la ley, sobre la racionalidad de las fuerzas, pero se tiene que ver también las circunstancias en la cual ocurre esa racionalidad.
“Si hay una persona que comete un delito y hay una autoridad, está obligada a detenerla y, máxime cuando ésta lo está haciendo en las instalaciones”, aconsejó Halleslevens.
Tras agregar: “Si es una persona que está desarmada y está cometiendo desorden, el oficial de la Policía debe emplear un grado superior para poderlo neutralizar, ¿qué quiere decir eso? que tiene que imponerle una llave, como se conoce”.
Para el jefe de Relaciones Públicas de la Policía, comisionado mayor Alonso Sevilla, los policías están capacitados. A su criterio, el fallecido actuó en gesto heroico y en respeto a los derechos humanos “y recibió una respuesta que no esperaba”.
En el caso de Bluefields, Sevilla reconoció que el oficial Pedro Pablo Martínez, quien murió el sábado de manos de dos adictos, se confió al introducirse a un callejón sin salida, de noche, y solo en una motocicleta.