Muerte de policías debe ser una alerta

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Muerte de policías debe ser una alerta


Elízabeth Romero
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En las últimas horas se conoció la noticia de la muerte de otro policía a manos de uno de dos consumidores de droga, en Bluefields, cuando en Managua las autoridades policiales aún analizan qué pudo haber sucedido en el incidente violento escenificado en las inmediaciones de la delegación policial de Juigalpa, Chontales, donde murió el agente Pablo Antonio Bonilla Urbina y otros dos resultaron heridos.

A finales de la semana pasada el suceso fue motivo de debate no sólo entre los mismos oficiales, sino entre la ciudadanía en general que no entendía el porqué los agentes nunca accionaron el fusil que uno de ellos portaba.

CRITICAN PREPARACIÓN

Entre los agentes de base se dice que es “vox populi”, que la Academia Walter Mendoza, ha perdido la calidad que tenía cuando era dirigida por el comisionado general, en retiro, Francisco Bautista. Se dice que a muchos al egresar no los foguean en la calle y los ubican en puestos administrativos.

A criterio de algunos funcionarios policiales, los agentes fallaron al actuar con demasiada benevolencia con el agresor, dado que sabían que portaba un arma blanca.

Según las fuentes, el agente que portaba el arma debió montar el fusil y cuando ya lo tenía bala en boca, debió conminarlo a entregar el cuchillo. Y si éste se rehusaba, hacer los disparos preventivos. Aunque aclaran que “habría que ver si los resultados hubiesen sido diferentes de no haber estado una cámara en el lugar”.

ALERTA A POLICÍAS

Para el jefe de la Dirección de Operaciones Especiales, comisionado mayor Sergio Cáceres, los sucesos de la semana pasada en Juigalpa deben servir como una alerta para todos los miembros de la Policía Nacional, que deben mejorar sus niveles de preparación.

También destacó que hace falta “la técnica de protección para los policías”, pues estimó que posiblemente si ese agente ha portado su chaleco anti balas, otro hubiese sido el resultado.

Además, recomendó a los policías aprender lo que se llama “técnica de intervención y neutralización de elementos peligrosos”, que es parte de los entrenamientos que constantemente reciben los miembros de esa dirección.

“Y lo que pasó tal vez fue una falta de preparación de los compañeros para resolver este tipo de situaciones, porque normalmente no te enfrentas a individuos tan violentos por un caso que aparentemente no tenía mayor peligrosidad”, dijo Cáceres.

Aunque destacó que “seguramente ese tipo, con el nivel de violencia que actuó, aún para los miembros de nuestra dirección, hubiera sido difícil controlarlo, con un simple bastón”, dijo Cáceres refiriéndose al agresor Carlos Dávila.

El jefe policial consideró que el 99 por ciento de la población respeta a la Policía pero hay un uno por ciento que representa a los individuos peligrosos. “De cara a los delincuentes tenemos que andar siempre alertas”, aconsejó.

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