“La presión salvadoreña hace que Costa Rica acepte la mediación”

Es diplomático y también historiador. Jorge Milla presenta hoy un libro con su última investigación que, según explica, puede ser útil para aclarar las intenciones de quienes negociaron el Tratado Jerez-Cañas, y algunos conceptos que plasmaron en el acuerdo que delimitó los territorios de Nicaragua y Costa Rica Auxiliadora [email protected] Después de la guerra contra […]

  • Es diplomático y también historiador. Jorge Milla presenta hoy un libro con su última investigación que, según explica, puede ser útil para aclarar las intenciones de quienes negociaron el Tratado Jerez-Cañas, y algunos conceptos que plasmaron en el acuerdo que delimitó los territorios de Nicaragua y Costa Rica

Auxiliadora [email protected]

Después de la guerra contra los filibusteros, Costa Rica y Nicaragua se vieron enfrentados por el tema fronterizo y en diferentes momentos intentaron resolver esos problemas, pero sólo lo lograron gracias a las gestiones intermediarias de El Salvador, que concilió el Tratado Jerez-Cañas, firmado el 15 de abril de 1858.

Casi un siglo y medio después, el asunto sigue tan vigente como antes de la firma de ese tratado.

En este contexto, el historiador Jorge Milla Reyes, actual embajador de Honduras en Nicaragua, presenta hoy en la Universidad Americana (UAM) su libro de carácter historiográfico: Costa Rica y Nicaragua, historias de un arreglo de fronteras.

La obra es parte de la tesis doctoral de Milla, con la que obtuvo la máxima calificación en una universidad costarricense.

En ella revela que la participación de Costa Rica fue fundamental para la derrota de los filibusteros, aunque “en tributo de rigor histórico, debemos aclarar que esta participación no se debió a la casualidad ni a la improvisación”, porque “desde hacía algunos años, Costa Rica venía preparándose para la guerra” y “por otro lado, el éxito de las exportaciones de café costarricense a Europa hacía de la ruta del San Juan una arteria vital para Costa Rica”, señala el autor al ser entrevistado por LA PRENSA.

¿En qué período ubica su investigación?

El período previo a la firma del (Tratado) Jerez-Cañas y la guerra contra los filibusteros. Digamos que de 1850 hasta la sentencia de la Corte de Justicia Centroamericana que es de 1916.

¿Por qué selecciona ese período?

Este libro es parte de una investigación mucho más amplia. Considero que este período es crucial antes de la firma del Jerez Cañas, no se ha estudiado. Muchas veces la gente publica alguna cosa y los demás se dedican a repetirlo y eso no es estudiar. Estudiar es irse a los documentos originales, confrontar textos y saber qué fue lo que realmente sucedió. Ni en Nicaragua ni en Costa Rica se ha estudiado el proceso que realmente antecedió al Jerez -Cañas, y este libro lo recoge. ¿Cómo es que se llega, pese a la oposición inicial de Costa Rica? ¿cómo es que Costa Rica lo apoya? Porque Costa Rica no quería ese tratado. Es decir, el período crucial.

¿Cuáles son los principales hallazgos que arroja su investigación?

Creo que el proceso de mediación que llevó a la suscripción del Jerez -Cañas. Eso nunca se había publicado.

¿Podría explicarnos cómo fue este proceso?

Yo no sabía cuán importante había sido, no conocía detalles de eso hasta que en el Archivo Nacional de Costa Rica me encontré con los documentos originales. Resulta que Costa Rica y Nicaragua estaban casi enfrentadas militarmente. La Cancillería nicaragüense empezó a informarle al resto de cancillerías centroamericanas sobre la situación, sintiéndose agredida por Costa Rica. Las cancillerías empezaron a contestar, principalmente la de El Salvador, para que llegaran a un entendimiento, sobre todo después de que habían combatido juntos a los filibusteros. Los salvadoreños no perdonaron del todo a los costarricenses la forma en que había salido Walker después del sitio en Rivas, que realmente Walker no se rinde a los centroamericanos, sino a los estadounidenses que lo sacan del país justo cuando habían llegado tropas del ejército salvadoreño para combatirlo. El comandante y jefe del Ejército Aliado en ese momento es el general Mora, hermano del Presidente de Costa Rica, Benito Mora Porras, y es él quien permite que salga Walker hacia Estados Unidos. Los salvadoreños protestaron por esa actitud, de ahí que la Cancillería salvadoreña empieza a apoyar a Nicaragua en su reclamo frente a Costa Rica, y es la presión salvadoreña la que hace que Costa Rica acepte la mediación.

¿Esta investigación arroja alguna luz para entender mejor la delimitación fronteriza entre Nicaragua y Costa Rica?

Creo que arroja luz en cuanto a las intenciones con las que se llega a un acuerdo, que eso es importante porque a veces no hay coincidencias, con las intenciones que se firma un acuerdo y la letra fría del acuerdo.

Cuando se realiza el Tratado Jerez- Cañas, ¿qué pretendían las partes negociadoras?

En primer lugar, era evitar la guerra entre ambos países, que habían estado a punto de ir al enfrentamiento militar, y eso se logró. Y lo otro era que por enésima vez, intentar una definición fronteriza, gracias a la mediación, como se explica en el libro. Si no hubiera sido por la mediación salvadoreña no se hubiera suscrito el Jerez-Cañas.

En este tratado se habla que Costa Rica puede transitar en las aguas del río San Juan con “objetos de comercio”. ¿Qué habrían entendido los negociadores como objetos de comercio?

Para empezar, el tratado dice que el libre comercio no se da en todo el río San Juan, sino en una parte del río. Normalmente se dice alegremente en todo el río San Juan, pero la verdad es que es sólo en una parte del río, muy bien determinada en el artículo seis del Tratado Jerez-Cañas, que dice que es desde la desembocadura del río San Juan hasta tres millas inglesas antes del Castillo viejo, que era lo que necesitaba Costa Rica para hacer sus exportaciones de café. En el libro hay un capítulo que aborda la importancia del río San Juan, que es vital para Costa Rica, por la posibilidad de exportar café hacia Europa. Costa Rica estaba exportando grandes cantidades de café a Europa, pero lo hacía por el Pacífico, entonces tenían que darle la vuelta al continente por el Cabo de Hornos y había muchos intermediarios.

¿Esto de “objetos de comercio” se entiende como café o pudiera ser paseo a turistas por el San Juan?

El ingeniero Edward Porter Alexander, que fue el designado por Estados Unidos para arbitrar las discrepancias entre Costa Rica y Nicaragua, dice que hay que entender el tratado como lo entendieron quienes lo suscribieron, sin andar buscando otras interpretaciones.

Cuando en este tratado se habla de “objetos de comercio” se habla de mercancías en una ruta específica.

¿Cree usted que la ruta del San Juan sigue siendo vital para Costa Rica?

Ya no. Costa Rica tiene importantes puertos en ambas costas, desde el punto de vista de las exportaciones el río no le presta ningún beneficio.

Si ya no les representa beneficios, a su juicio, ¿por qué lo siguen peleando?

Ellos creen tener derechos de libre navegación realizando cualquier actividad comercial, incluso la de turismo, lo cual les traería muchos beneficios si

pudieran explotar el río en ese sentido. Creen también que los derechos de libre navegación incluyen transportar policías armados en el curso correspondiente del río. Eso es básicamente lo que disputan ahora.

¿Considera que su investigación puede ser útil para que Costa Rica y Nicaragua lleguen a un entendimiento en estos momentos, porque después de tanto tiempo todavía se discute el asunto?

Es útil porque aclara intenciones, conceptos, se publican documentos que no se habían publicado para el caso, si se quiere tener documentos fidedignos para las negociaciones, ahí están. Se citan las partes correspondientes de los documentos. Pero, claro que en estos momentos un entendimiento es un poco complicado cuando el caso se ha llevado a la Corte Internacional de La Haya.

¿Qué pretende al publicar esta investigación?

Precisamente lo digo en la introducción del libro. En este asunto lamentablemente hay unos personajes olvidados, uno de ellos es el mediador salvadoreño Pedro Rómulo Negrete, gracias a quien se firmó el Jerez-Cañas; y el otro es el ingeniero Alexander, gracias a quien se demarcó la frontera.

¿De dónde se nutrió para esta investigación?

Hacer investigación de temas fronterizos de nuestros países es algo muy difícil, y ésta no se hubiera hecho en otro país que no fuera Costa Rica donde hay plena libertad. Creo que en Nicaragua puede haber algunos documentos que aportaran a la investigación, pero no los busqué aquí. Creo que los fondos documentales quedaron bastante maltrechos después del terremoto (1972). Este es un trabajo del año 2000, cuando en ese momento vivía en Costa Rica, aunque hay cosas del Archivo Nacional de Honduras.

¿Por qué si la investigación fue concebida en Costa Rica, para obtener su doctorado, y la investigación se realiza en ese país, por qué la presentación la hace en Nicaragua?

Buena pregunta, pero realmente no tengo una respuesta para eso. Fíjese que este libro es parte también de artículos publicados en Costa Rica y España, y uno que otro que publiqué aquí. Por ejemplo, el proceso contra Walker fue publicado en LA PRENSA de Nicaragua. Es decir, fue cosa de poner juntos los artículos, que dan más o menos una idea general del problema fundamental de la frontera.

Aunque sufrieron algunos cambios para esta publicación.

¿Por qué está satisfecho con esta publicación?

Estoy muy contento con el libro y espero que guste tanto, como a mí. Haber descubierto cómo se negoció el Jerez-Cañas en documentos originales, me dio una gran satisfacción.

EL AUTOR

Jorge Alberto Milla Reyes, con 24 años en el servicio diplomático de su país, nació en Erandique, departamento de Lempira, Honduras.

Realizó sus estudios secundarios en el Instituto Lempira, en Erandique.

Sus estudios universitarios los hizo en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), donde cursó la carrera de Derecho y obtuvo el título de Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales con Orientación en Derecho Internacional.

Luego se incorpora a la Universidad Complutense de Madrid, con el título de Abogado, y a la Universidad de Costa Rica (U.C.R.) como licenciado en Derecho.

Milla Reyes también realizó estudios internacionales en la Escuela de Diplomacia de España.

Ha sido investigador de los siguientes archivos: Sección de Raros e Incunables en la Biblioteca Nacional de España, en Madrid.

Servicio Histórico Militar de Madrid. Este es el principal archivo militar de España.

Archivo Nacional de Simancas, en Valladolid, España. Este es el principal archivo de la administración española, su sede está en la localidad de Simancas, en las afueras de Valladolid.

Archivo Nacional de Honduras.

Archivo Nacional de Costa Rica.

Aficionado a la historia

Jorge Milla Reyes, Embajador de Honduras en Nicaragua, ha sido articulista en diferentes diarios del mundo, pero su obra: Costa Rica y Nicaragua, historias de un arreglo de fronteras, es su primer libro publicado.

A pesar de que su investigación sobre temas limítrofes entre Nicaragua y Costa Rica obtuvo la máxima calificación de la Universidad de Costa Rica, él se considera “un historiador aficionado”.

“En este oficio siempre es bueno aclarar algunos temas de estudio, por lo que desde mis tiempos de estudiante, en Honduras, empecé a visitar el Archivo Nacional. Luego, en mi permanencia en España, donde estudié, me interesé por ser un visitante de la Biblioteca Nacional, el Servicio Histórico Militar de Madrid, entre otros”, comenta.

Agrega que “los amigos costarricense le dieron a la obra un 100 por ciento. Al tribunal examinador de la universidad le gustó”.

SEGUNDA EDICIÓN

Este libro no sólo satisface a quienes lo leen, sino que también a su autor, quien ya está pensando en una segunda edición para el mes de noviembre, con más detalles.

“Espero en noviembre de este año publicar una segunda edición que incluirá más detalles sobre los laudos Cleveland y Alexander, y qué sucedió después de la firma del Jerez-Cañas.

OBRA RECORRERÁ CENTROAMÉRICA

Esta primera edición de mil ejemplares, de Costa Rica y Nicaragua, historias de un arreglo de fronteras, será distribuida en los próximos días por Hispamer.

El libro de 168 páginas es ilustrado en su portada con una foto de Stephen Grover Cleveland, proporcionada por la Embajada de Estados Unidos.

El autor también pretende presentar la obra en Costa Rica, El Salvador y Honduras.

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