Sobre príncipes y apumalkus

Por Deborah Robb Taylor Roman, Times, serif»>CARIBBEAN NOTEBOOK Sobre príncipes y apumalkus Por Deborah Robb Taylor Jorge Teytom Fedrick, de Bilwaskarma, es de la desaparecida casa real de la Mosquitia, pero del lado errado de la sábana, como se decía antiguamente para hablar de los hijos “ilegítimos”. Por eso, asegura Fedrick, “me doy la libertad […]

Por Deborah Robb Taylor

Roman, Times, serif»>CARIBBEAN NOTEBOOK

Sobre príncipes y apumalkus


Por Deborah Robb Taylor




Jorge Teytom Fedrick, de Bilwaskarma, es de la desaparecida casa real de la Mosquitia, pero del lado errado de la sábana, como se decía antiguamente para hablar de los hijos “ilegítimos”. Por eso, asegura Fedrick, “me doy la libertad de deletrear mi nombre como me plazca” (el nombre real es Federicks) y no se molesta con el irónico tilde de “príncipe” como le han llamado, por ejemplo, técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo.

Fedrick, de 49 años, es teólogo, licenciado en letras y contabilidad pública con estudios de sociología, psicología, análisis de sistemas y especialización en manejo de recursos costeros por la Universidad de Rhode Island, en Estados Unidos. Dice que no desconoce su legado aristocrático, pero se considera a sí mismo un republicano o “un hombre de mis tiempos”.

Como presidente del Movimiento Indígena de las Regiones Autónomas de Nicaragua asistió a la toma de posesión del presidente Evo Morales, en Bolivia, que se dio en dos tandas, el convencional en La Paz y otro en Tiwanaku el día anterior, cuando Morales recibió el bastón de Apamalku (máxima autoridad originaria) en una ceremonia andino-amazónica que no se había realizado en 500 años.

Para Fedrick el indigenismo ganó con Evo Morales, “pero no se puede jactar como (victoria) abrumadora en términos generales”. Al estatizar los recursos naturales como primer acto de gobierno, Morales entra en confrontación directa con el pueblo Aymara que no se sometió al dominio del estado incaico y Fedrick traza paralelos aquí en Nicaragua con las luchas intestinas que el partido indigenista Yatama atraviesa bajo la conducción de Brooklyn Rivera.

CLERO ITINERANTE

La Convención Episcopal Centroamericana se realiza el 25 y 26 de abril y a finales de enero, la Convención de Mujeres eligió a Kenia Obando, de 16 años, de Santa Catalina, como una de sus tres delegadas. La Capilla de Santa Catalina de Siena ya tiene 16 años en el barrio de San Judas, en Managua, y es de particular modestia. No tiene sacerdote propio, las misas son celebradas por el padre Clemente Ochoa, quien también atiende la Iglesia de Todos los Santos en el barrio de Bolonia y la de Santa Teresa de Ávila en la frontera con Honduras. El libro de la Oración Común es bilingüe, pero los ritos son levemente diferentes a los que se acostumbra en la Costa Caribe. En la Santa Comunión, por ejemplo, la ostia se pone en la mano y se moja en la copa de vino. En el Caribe se pone en la lengua y todos toman de la misma taza de plata. En Bluefields, la misa matutina es a las 6:00 a.m. y no es inusual que la comunión sea seguida por un desayuno típico de johnny cakes (pan de jornada) con chocolate caliente.

La Iglesia Anglicana llegó a Nicaragua por el Caribe en 1833 con labores de asistencia sanitaria y aunque permanece como denominación minoritaria, se ha extendido en el resto del país como pastoral episcopal. Los anglicanos tienen como prelado mayor al Arzobispo de Canterbury y admiten el casamiento de los padres, como la ordenación de mujeres. Recientemente fue ordenado también el primer sacerdote homosexual en Estados Unidos lo que causó un sismo global en el “communion” como se autodenominan los practicantes de esta fe.

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