- Gobierno y Alcaldía parecen de acuerdo en crear otro impuesto a la gasolina para sacar dinero que piden los buseros
- También hay consenso en tarifa diferenciada en transporte urbano
Wilder Pérez R.,Amparo Aguilera y Luis Felipe [email protected]
El Diálogo Nacional arrojó ayer los primeros puntos de coincidencia entre la mayoría de los sectores que enfrentan la crisis del transporte colectivo de Managua, y se espera una pronta solución definitiva.
Aunque en realidad no hay consenso en cuál va a ser la solución final al problema del paro de transporte, las partes negociadoras ya saben cómo no lo harán, y es afectando al Presupuesto General de la República de este año para subsidiar a los transportistas.
Tres variables sobrevivieron ayer a una reunión de cinco horas en Casa Presidencial: el impuesto del cinco por ciento al combustible privado (gasolina) para que subsidie a los buseros, la tarifa diferenciada y el ordenamiento del transporte colectivo en Managua.
El alcalde Dionisio Marenco insistió en la primera propuesta, esta vez con el respaldo del líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Daniel Ortega Saavedra, y el jefe de esa bancada en la Asamblea Nacional, Edwin Castro.
Un cinco por ciento al precio actual de la gasolina supondría un aumento instantáneo de más de dos córdobas al galón.
Aunque todavía el Gobierno no tiene datos sobre cuánto consumieron los nicaragüenses en gasolina el año pasado, pero para tener una idea, sólo en el primer semestre se consumieron 15.9 millones de galones.
Ese consumo representaría 6.3 millones de córdobas mensuales que serían entregados a los transportistas en subsidio.
La propuesta tomó fuerza ayer, cuando el Ministro de Hacienda, Mario Arana, habló de “desincentivar” el consumo de combustible.
Al ser consultado si el Gobierno apoyaría la propuesta de Marenco, el Ministro respondió que “si uno quiere desincentivar el consumo de combustible, normalmente eso sucede vía precio”.
La decisión revive una idea que el mismo Arana había expresado el año pasado, que consistía en elevar el precio del combustible para que los consumidores se inclinaran por el ahorro.
IMPUESTO RECHAZADO
Sin embargo, la salida del impuesto propuesto por los sandinistas fue rechazado casi de inmediato.
Miguel López Baldizón, diputado de la Asamblea Nacional por el partido Alianza por la República (Apre), rechazó totalmente esta posibilidad, aduciendo que no es una salida justa, como no lo era el aumento del pasaje.
Igual posición tomó el Partido Conservador, mientras que el Partido Liberal Constitucionalista dijo que no asistió para “no refrendar lo que decida Daniel Ortega, no apoyamos ni incremento de tarifa ni impuesto, sino una solución integral”, expresó el diputado liberal Wilfredo Navarro.
A juicio del economista independiente Sergio Santamaría, la propuesta de incremento del cinco por ciento en los precios de la gasolina no es la más acertada, ya que significaría más inflación.
“Incidirá en el aumento generalizado del nivel de precios de bienes y servicios, de manera que significará un efecto económico en cadena con tendencia al alza en cada sector, pues se estará afectando a un precio líder del mercado como es el de los combustibles”, indicó.
Entre tanto, el presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin), Carlos Castro, sostuvo que el aumento volverá al sector privado menos competitivo.
“De entrada el alza de las gasolinas nos va a encarecer la energía, y con ello se verán más afectadas las empresas de alimentos y la construcción principalmente, cuyo gasto en el transporte es uno de los más importantes, de allí que se verán obligadas a incrementar el precio de sus ofertas, y la población tendrá que desembolsar más dinero para adquirirlas”, especificó.
Pero sostuvo que los negocios que no distribuyen masivamente sus productos se verán afectados en “menor” medida. “Aunque eso no quiere que no nos preocupa”, dijo.
PEGÓN EN LA TARIFA
El diputado Castro confirmó que todos los caminos conducen inevitablemente a la diferenciación en los precios del pasaje.
Eso vendría de la mano con los 50 buses japoneses que ofrece el Gobierno a los transportistas, valorados en 80 mil dólares cada uno, más otros 200 seminuevos, con valor de 30 mil dólares por unidad, que importaría una empresa financiera nicaragüense hasta por el valor de 11 millones de dólares.
Eso obligaría a los transportistas a ofrecer sus concesiones como garantías bancarias, y un alza en la tarifa.
Para montarse en un bus japonés habría que esperar entre tres y seis meses, y pagar entre cinco y seis córdobas. Para los usados habría que esperar dos meses y pagar cuatro córdobas.
Sólo se pagarían 2.50 córdobas en los buses “chatarras”, es decir, los que circulan actualmente por las calles de Managua. Éstos serían los únicos que recibirían un subsidio tal y como se conoce en la actualidad para este sector, en dinero.
Tanto el Apre como el Partido Conservador y el partido Acción Cristiana, se mostraron en contra de cualquier aumento en la tarifa del transporte, basados en que no se debe discriminar a los más pobres, condenándolos a pagar 2.50 córdobas y viajar en las mismas condiciones que antes.
ORDENAMIENTO
La otra variable en la que se deberán poner de acuerdo los participantes de la mesa de diálogo es la del ordenamiento del transporte en Managua, empezando con el manejo de una información veraz por parte del Instituto Regulador del Transporte del Municipio de Managua (Irtramma).
Los diputados Orlando Tardencilla y Delia Arellano, de los partidos Acción Cristiana y Camino Cristiano, respectivamente, coincidieron en que no se llegó ayer a una solución porque no hay información completa del sector transporte, y para eso habrá que reunirse hoy, de manera que la solución estaría lista mañana lunes.
Tardencilla criticó que los subsidios se han dado para 1,200 buses y ahora resulta que hay menos unidades. El Irtramma explicó que ya no se incluyen El Crucero y Ciudad Sandino.
El diputado también criticó que el precio del diesel se puso a la par del de la gasolina sin que eso fuera autorizado, y que los buses actuales aprobaran el control de la emisión de gases y la revisión técnica siendo verdaderas chatarras.
Por el momento, el paro continúa y sólo se desmontará cuando hayan acuerdos firmes.
EL IMPUESTO DE LA DISCORDIA
Para solucionar la crisis del paro del transporte colectivo de Managua, el alcalde capitalino Dionisio Marenco propone un impuesto más al combustible privado, es decir a la gasolina.
Dicho impuesto sería del cinco por ciento de lo que se paga por cada galón de combustible.
Para que esto sea posible, según el diputado Miguel López Baldizón, la Alcaldía tendría que presentar un proyecto para reformar el Plan de Arbitrio Municipal ante la Asamblea Nacional, para que ésta lo discuta, lo apruebe o lo desapruebe.
Marenco asegura que su propuesta tiene receptividad en la mesa del Diálogo Nacional, pero hasta ahora, sólo su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se ha declarado abiertamente a favor del impuesto.
Aún teniendo éxito en ese nivel, todavía habría que esperar lo que decidan los diputados liberales de la Asamblea Nacional, pues hasta el momento se muestran opuestos a la propuesta.
EL CONSENSO
“Estamos buscando salidas estructurales que cambien la cara del servicio de transporte en Managua. Hay consenso importante: no vamos a afectar el presupuesto que aprobamos en noviembre. En el corto plazo vamos a tener que encontrar soluciones para confrontar el problema de la diferencia entre el costo de operar y la tarifa actual”, expresó Mario Arana, Ministro de Hacienda.