¡Pasó burro!

Mario Alfaro Alvarado No sé si todavía se usa esa frase. Antaño en los juegos de prendas que se acostumbraban jugar en los paseos del mar, cuando alguno del grupo no contestaba a tiempo la pregunta que se le hacía y quería recuperar la prenda perdida, el coro decía al unísono: ¡Pasó burro! Una cosa […]

Mario Alfaro Alvarado

No sé si todavía se usa esa frase. Antaño en los juegos de prendas que se acostumbraban jugar en los paseos del mar, cuando alguno del grupo no contestaba a tiempo la pregunta que se le hacía y quería recuperar la prenda perdida, el coro decía al unísono: ¡Pasó burro!

Una cosa similar les está sucediendo a los candidatos liberales, que a destiempo siguen demandando elecciones primarias motivados por el éxito alcanzado por Eduardo Montealegre con esa demanda al Partido Liberal, para escoger un candidato fuera del alcance del dedo de Arnoldo Alemán.

Montealegre abrió una brecha en las estructuras del arnoldismo, hasta el extremo que después de abominar las “primarias”, el PLC ahora hace de ellas una bandera política, no para sacar su propio candidato sino parar demoler la posición que Montealegre ha construido con su rebeldía ante la opinión pública.

¿Qué no se dan cuenta esos candidatos tardíos cuál es la intención de Arnoldo y de sus incondicionales servidores? Sí que se dan cuenta y se prestan al juego, porque alguno de ellos, ingenuamente, sueñan resultar favorecidos en unas primarias bendecidas por el caudillo rojo.

Montealegre no debe ceder ante tanta insistencia, sea sincera o malintencionada. Los que ahora piden primarias “pasaron burro” y quedaron fuera del juego.

Cartas al Director

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