Alfonso Zeledón
El problema del transporte es cíclico y político. La estructura de costos de operación de los transportistas está diseñada a la medida de sus intereses. Ellos quieren demostrar que están perdiendo, lo que sinceramente no creo.
He observado a dueños de unidades que tienen una vida desordenada. Por eso soy de la opinión de que el Gobierno libere el transporte, pero no subiendo el valor del pasaje, sino que consiga un préstamo blando en cuanto a la tasa de interés y brinde financiamientos para compra de buses nuevos, pero que no sea a los mismos transportistas, ya que éstos están maleados y viciados en la forma de administrar sus unidades.
Hay que descentralizar el transporte que está en manos de gente irresponsable. Existen dirigentes que se benefician de los subsidios y monopolizan el transporte porque son dueños de una buena flota de buses, por eso es el interés de vivir en lucha por conseguir beneficios adicionales, los cuales nunca benefician al pueblo pobre que es la inmensa mayoría.
Además se puede señalar el maltrato de choferes y ayudantes, quienes son personas de escasa moralidad que le faltan el respeto a todos los usuarios. Parece que no ha habido interés de exigir un buen trato a los usuarios que a fin de cuentas es de donde vienen los ingresos que perciben por los servicios pobres que brindan.
Los transportistas irrespetan todas las reglas de tráfico, eso causa muchas víctimas en accidentes. La Policía debería ponerles mano dura para que se ajusten a las normas del tráfico.