Uno de los grandes problemas que actualmente afecta a la sociedad es la obsesión por adelgazar, en muchas ocasiones comprensible por los altos índices de obesidad, sin embargo, muchas veces sólo es producto de la publicidad.
La sicóloga Gissel Leal, de la Universidad Centroamericana, señala que la misma obsesión por bajar de peso lleva a las personas a la compulsión y de esta manera a consumir cuanto fármaco o método que parezca milagroso les pongan a su alcance.
“Esa obsesión los lleva a desencadenar una serie de desequilibrios emocionales, como ansiedad, irritabilidad y frustración cuando no consiguen los resultados esperados”, señaló Leal.
La autoimagen es algo muy importante para cada uno, a tal punto que muchas personas hacen cualquier cosa con tal de verse mejor o lo que ellos creen que es mejor. Sin embargo, Leal señaló que cuando no logran su objetivo se sienten peor, lo cual al final les puede causar un trastorno mental que les puede llevar a no establecer relaciones personales, familiares y sociales adecuadas, es decir, se pueden volver personas agresivas por que se sienten frustradas por no lograr sus metas.
Según Leal, una persona puede darse cuenta de que llegó a la obsesión compulsión, cuando sus relaciones se han deteriorado y no establece prioridades en un estilo de vida saludable sino que todo gira alrededor de una meta.