Investigadores de la Policía Nacional buscan evidencias dejadas por delincuentes que asaltaron el Almacén La Moda, en Ciudad Jardín.

Se llevan miles de córdobas en mercadería

Se hicieron pasar como compradores y hasta pidieron la mejor mercadería Ataron de pies y manos a las vendedoras y cargaron con bolsas llenas de gorras Luis Alemán [email protected] Juana Alarcón y su compañera de labores, identificada únicamente como Sara, sintieron la muerte de cerca, luego que dos hombres les colocaron en los costados tremendos […]

  • Se hicieron pasar como compradores y hasta pidieron la mejor mercadería
  • Ataron de pies y manos a las vendedoras y cargaron con bolsas llenas de gorras

Luis Alemán [email protected]

Juana Alarcón y su compañera de labores, identificada únicamente como Sara, sintieron la muerte de cerca, luego que dos hombres les colocaron en los costados tremendos cuchillos para intimidarlas y obligarlas a entregar lo mejor que tenían en mercadería.

Las dos empleadas del Almacén La Moda, propiedad de la señora Gloria María Escoto, ubicado sobre la calle principal de Ciudad Jardín, no tuvieron más remedio que acceder a las exigencias de los desconocidos que con toda tranquilidad cargaron con sacos repletos de gorras y desaparecieron del lugar.

Las pérdidas contabilizadas por la propietaria del lugar ascienden a 19,000 córdobas, según lo detalló en la denuncia que presentó en el Distrito Cuatro de Policía, cuyos agentes realizaron un operativo de búsqueda de los asaltantes, pero con resultados negativos.

COMO CLIENTES

El asalto ocurrió a las 10:15 a.m., de ayer lunes, cuando los malandrines ingresaron al local haciéndose pasar como dos comerciantes, deseosos de comprar las mejores gorras y lo último que había en modelos de pantalones.

Para ingresar al Almacén La Moda, los clientes tienen que tocar un timbre y las puertas se abren, eso fue lo que hicieron los dos hombres que no más entraron, preguntaron por las gorras más caras que tuvieran en venta.

“Les mostramos las gorras, nos dijeron que si vendíamos al por mayor y le mostramos la mercadería”, relató Alarcón, quien hasta entonces creía que se trataba de clientes y que esa mañana harían una buena venta.

A ROBAR

Pero los hombres tenían pensado hacer otra cosa, además de las gorras, pidieron les mostraran lo último que tuvieran en estilos de pantalones.

“Nos dijeron que les mostráramos los jeans, pero no vendemos esa ropa”, aclaró Alarcón, mientras esperaba en el Distrito Cuatro dar su versión sobre el asalto de que fue víctima.

LOS CUCHILLOS

Según Alarcón, cuando les mostró las gorras, uno de los hombres le dijo al otro que “ya era hora”, entonces sacaron unos cuchillos y los colocaron en el costado de cada una de las empleadas a quienes les exigieron que buscaran las bolsas más grandes.

Pero además de los sacos, los hombres pidieron les entregaran todo el dinero que tuvieran.

La joven relató que uno de los asaltantes, mientras le tenía puesto el cuchillo en las costillas, le metió las manos en las bolsas del pantalón para sacarles el dinero de la venta.

“Me quitó el dinero”, afirmó, sin detallar la cantidad sustraída por el delincuente que gritaba constantemente pidiendo un saco para cargar con las gorras.

LAS MATAMOS

Según las denunciantes, los dos sujetos encontraron rollos de cinta adhesiva y con ello las ataron de pies y manos, mientras les gritaban que no denunciaran nada porque ya las tenían identificadas.

“Ya sabemos quiénes son ustedes y dónde viven, si le dicen algo a la Policía las buscamos y matamos”, fue la advertencia de los delincuentes, que tranquilamente salieron de la tienda cargando un saco repleto de gorras y desaparecieron inmediatamente del lugar.

Al parecer, los dos delincuentes eran esperados por un tercer sujeto que pudo estar en un vehículo, pero esto no fue confirmado ni negado por los investigadores de la Policía, que dieron muy poca información a los medios de comunicación.

OPERATIVO

Una patrulla de la Policía se movilizó con una de las jóvenes asaltadas recorriendo varias calles del barrio Jorge Dimitrov, donde la Policía presumía se habían refugiado los malhechores, pero no pudieron detener a nadie. El subcomisionado Pablo Emilio Ávalos, segundo jefe del Distrito Cuatro, se presentó al lugar del atraco y se limitó a decir que estaban analizando las características de los asaltantes sin dar mayores detalles.

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