Jerome Bettis y sus compañeros de pittsburgh pretenden ganar el Super Bowl esta tarde en Detroit.

Un duelo parejo

Audiencia total Dave GoldbergAP DETROIT.- Es uno de los equipos más históricos de la NFL y el otro rara vez se ha hecho notar. Hoy, los Acereros de Pittsburgh y su brillante hoja de créditos se miden contra los Halcones Marinos de Seattle en la edición número 40 del Super Bowl. Si fuese por antecedentes, […]

  • Audiencia total

Dave GoldbergAP

DETROIT.- Es uno de los equipos más históricos de la NFL y el otro rara vez se ha hecho notar.

Hoy, los Acereros de Pittsburgh y su brillante hoja de créditos se miden contra los Halcones Marinos de Seattle en la edición número 40 del Super Bowl.

Si fuese por antecedentes, Pittsburgh parte por delante. Los Acereros cuentan con cuatro coronas, todas acumuladas durante su época de gloria de 1974-79, con Terry Bradshaw, Franco Harris y la temida “Cortina de Acero”.

Seattle, por el otro lado, no había ganado un partido de playoff en 21 años hasta esta temporada y por primera vez dice presente en el campeonato de la NFL en sus 30 años de existencia.

Todo lo que rema a favor de Seattle, y es bastante, se concretó en la actual temporada. Los Halcones Marinos avanzaron a los playoffs con el mejor récord de la Conferencia Nacional, fueron el equipo más anotador durante la temporada regular y lo lograron con su running back Shaun Alexander, laureado con el trofeo al más valioso de la liga.

Los Acereros, en cambio, entraron a los playoffs con la marca más modesta. Se trata del primer equipo que llega al Super Bowl siendo los sextos preclasificados y son apenas los segundos que lo consiguen con tres victorias consecutivas como visitantes.

Pese a todo el historial de Pittsburgh en el Super Bowl como franquicia, sólo un acerero, el cornerback suplente Willie Williams —titular en el equipo que en 1996 perdió ante los Vaqueros de Dallas— ha estado en el partido.

Seattle cuenta con cinco que lo han hecho en otros equipos: el wide receiver Joe Jurevicius; el centro Robbie Tobeck; el defensive end Grant Wistrom; el defensive tackle Chuck Darby; y el despejador Tom Rouen.

Aún así, tanto en las apuestas como en la opinión de los entendidos, los Acereros parten como favoritos para el duelo en el Ford Field de Detroit.

MOTIVADOS

El hecho que los pronósticos no estén a su favor sirve de incentivo para Seattle, sintiéndose menospreciados.

“Francamente, ya estamos un poquito hartos de escuchar lo mismo”, dijo el guarda Steve Hutchinson cuando le mencionaron que el mejor equipo de una conferencia lleva las de perder ante el sexto de la otra. “Uno supone que se ganó el respeto. Lo que hay que hacer es salir a ganar”.

La victoria de Seattle 34-14 sobre Carolina en la final de conferencia hace dos semanas fue el punto cumbre de una racha, troncada sólo en el último partido de la temporada regular, al perder ante Green Bay en un duelo en el que le dieron descanso a sus titulares.

Pittsburgh avanzó con un triunfo 34-17 sobre Denver en la final de la Conferencia Americana, su séptima victoria seguida. Tras un comienzo de 7-5, los Acereros cerraron la campaña jugándose la vida en cada uno de sus últimos partidos. Ganaron seis en fila para acabar la temporada regular y conseguir la clasificación.

El quarterback de Pittsburgh Ben Roethlisberger, con cinco intercepciones en dos juegos de postemporada como novato el año pasado, sólo tiene una en tres partidos en el actual.

“La diferencia es como la noche del día”, dijo Roethlisberger, quien a sus 23 años será el segundo mariscal de campo más joven en ser titular, luego de Dan Marino en 1985.

Para muchos, una de las claves del partido gira en la manera en la que Roethlisberger se conducirá ante la defensa de Seattle. Durante la actual postemporada, ha encontrado cinco blancos diferentes para llegar a la zona de anotación, tiene 68% de efectividad en sus pases y suma siete touchdowns.

LUJOSO INTERMEDIO, CONSUMO…

Como siempre, el partido final de la NFL estará enmarcado en lujos fuera de lo deportivo.

En Detroit, se engalanarán con presentaciones de los Rolling Stones y leyendas de Motown como Stevie Wonder.

Aretha Franklin, la reina del soul, cantará el Himno Nacional.

Pero mientras los profesionales definan sobre el césped del Ford Field el resultado deportivo del Super Bowl, la televisión también mantendrá otra gran disputa, pero ésta de tipo comercial con la programación de decenas de comerciales publicitarios de las compañías que han pagado millones de dólares por dar a conocer sus productos al mayor número posible de audiencia.

La máquina del “consumismo” en Estados Unidos estará funcionando al máximo de su producción durante la celebración del espectáculo deportivo que tendrá una duración de más de cuatro horas, especialmente en lo referente a comidas y bebidas.

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