Puerto Rico arribó ayer a Venezuela para actuar desde hoy en la Serie del Caribe.

Sólo un no hitter

En el repaso de las Series del Caribe Edgard Tijerino [email protected] La pregunta, ¿cómo elaborar un ranking de proezas en Series del Caribe?, es útil para medir niveles de excelencia. Entre 1949 y el 2005, hay suficiente asombro alrededor de algunas ejecutorias, como el porcentaje de 619 puntos logrado por Lorenzo “Chiquitín” Cabrera en 1951, […]

  • En el repaso de las Series del Caribe

Edgard Tijerino [email protected]

La pregunta, ¿cómo elaborar un ranking de proezas en Series del Caribe?, es útil para medir niveles de excelencia.

Entre 1949 y el 2005, hay suficiente asombro alrededor de algunas ejecutorias, como el porcentaje de 619 puntos logrado por Lorenzo “Chiquitín” Cabrera en 1951, jugando para el Habana. Esa cifra de Cabrera, quien jugó en nuestra pelota profesional obteniendo también el cetro de bateo, permanece todavía intacta pese a las embestidas de tantas fieras.

En 1958, el zurdo Juan Pizarro, lanzando por Caguas, ponchó a 17 bateadores del Carta Vieja de Panamá. Esa es exactamente, la máxima marca de “kaes” en un juego de Serie Mundial, establecida por el feroz Bob Gibson desde la colina de los Cardenales.

Pizarro continuó haciendo estragos en esa Serie, ponchando a 12 del Valencia de Venezuela.

Está la racha de 14 juegos hiteando que impuso el dominicano Neifi Pérez; el balance de 6-0 de Camilo Pascual; las 8 carreras empujadas en un juego de Howard Johnson del Licey, y los 5 jonrones de Rico Carty también del Licey en 1977, marca empatada por Barry Jones del San Juan en 1990.

Pero la proeza que más llama la atención, es el No Hitter logrado por Thomas Fine desde la colina del Habana, lanzando contra el Cervecería Caracas el 21 de febrero de 1952 en el Estadio Olímpico de Panamá.

Frente a un line-up que incluía al inolvidable paracorto Alfonso Carrasquel, quien fue el primer latino en un box score de Juegos de Estrellas, Fine superó 1-0 en un gran duelo a Al Papai, cuatro años antes del único No Hitter, y además Juego Perfecto en Series Mundiales, trabajado sorprendentemente por ese casi “Don Nadie” que era Don Larsen.

En su siguiente faena contra el Carta Vieja de Panamá, Fine estuvo a punto de volver a cortar orejas y rabo como lo hizo Johnny Vander Meer en las Mayores lanzando para los Rojos de Cincinnati.

Durante ocho entradas, Fine mantuvo sin hit y lejos del plato a la gente del Carta Vieja, antes de regresar al terreno de la vulnerabilidad en el noveno, permitiendo tres anotaciones cuando ya todo estaba consumado con ventaja de 11 carreras.

El total de 17 entradas consecutivas sin ceder hits ni carreras, es el más grande reto entre todos los récords en Series del Caribe.

El derecho de Oakland, Mike Norris, crecido en la colina de los Navegantes de Magallanes, limitó a los Criollos de Caguas a sólo un hit conectado muy temprano por Tony Pérez, en 1977, en tanto el zurdo Fernando Valenzuela, en 1982, lanzando para los Naranjeros de Hermosillo, estuvo perfecto durante cinco entradas y sin hit por siete, frente a la poderosa artillería de los Leones de Ponce.

Hay más registros llamativos, como los cinco hits en un juego, logrado por cinco hombres, entre ellos el padre de Ken Griffey en 1975 y Roberto Alomar en 1995; los 14 cohetes en una Serie, cifra compartida por Pedro Formental, Randy Ready y Roberto Alomar; los cuatro ponches de Kevin Brown en un inning trabajando para Santurce en 1993; los dos títulos de bateo de Manny Mota en 1971 y 1973 con Licey, con 579 y 500 puntos y las tres victorias de Agapito Mayor en 1949, cuando se pusieron en marcha estas Series.

A pocos momentos del Play Ball en esta edición del 2006, la pregunta es: ¿Alguna de esas marcas estará en peligro?

OJO CON TEJADA

El año pasado en Mazatlán, Miguel Tejada, quien fue el Más Valioso de la Liga Americana, no pudo sacar a flote al equipo dominicano Águilas de Cibao, pese a que aseguró el short stop del All Star.

Tejada vuelve a ser considerado previamente como la probable figura cumbre de la Serie del 2006, mientras en Dominicana lamentan que David Ortiz no haya aceptado ser un refuerzo, y en Venezuela, lloran por Miguel Cabrera.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí