- El organismo debe prepararse poco a poco para digerir alimentos más complejos, sepa cómo hacerlo
¿Por qué es tan importante la alimentación durante el primer año de vida? Porque es la base del adecuado crecimiento y desarrollo. Es fundamental para la salud en la vida adulta. Es excelente en la prevención de enfermedades crónicas en el futuro. Esther Sánchez Velásquez, nutricionista clínica, detalla el menú requerido para bebés.
LECHE MATERNA
La leche materna es el mejor alimento para recibir al bebé y ayudarle en su desarrollo. “Sus nutrientes son muy especiales, no se encuentran en leches artificiales. El niño o la niña, la absorbe y digiere mejor. Por ejemplo, la lactosa que aporta, contribuye al desarrollo de la flora intestinal, disminuyendo los cólicos y el estreñimiento”, asevera Sánchez.
La leche materna debe ser el alimento exclusivo hasta los seis meses de vida, no puede alternar con ninguna fórmula para bebés.
Sánchez dice que la producción de sus enzimas digestivas no está desarrollada para tolerar las proteínas de los vegetales y animales, además de los carbohidratos, grasas y sales proporcionados por ciertos alimentos.
Por ejemplo, las mamás a las dos semanas de haber nacido el bebé, le dan fresco de naranja, tomate o limón, mas no saben que esto les ocasiona problemas de salud durante toda la vida.
Entre los problemas que genera esa práctica figuran obesidad, hipertensión y arteriosclerosis en el futuro, mellitus (diabetes), problemas cardiovasculares, en la columna, digestivos y gastrointestinales, sobre todo dificultad de adaptación y de aceptación a variedades de alimentos por el desarrollo de alergias alimenticias, expresa Sánchez.
Los jugos de frutas, además de producir sensación de llenura y saciedad, provocan un lento vaciamiento gástrico. Proporcionan menos energía que la leche, ya sea de inicio o de continuación, conllevando al lactante a demandar menor cantidad de alimento, lo peor, afecta su estado nutricional.
LA PRIMERA COMIDA DEL BEBÉ, A PARTIR DE LOS SEIS MESES
Lo ideal es iniciar con los cereales preparados especialmente para bebés, como son el de avena, arroz y cebada. “Preferiblemente ofrecer un alimento nuevo a la vez y no ofrecer mezclas, para que vaya aprendiendo sobre la consistencia y sabor de los alimentos. Se puede ofrecer dos cucharadas de cereal a la vez con dos onzas de leche materna, una vez en el desayuno, almuerzo y cena”, comenta Sánchez.
Mamás y papás, un detalle muy importante, nunca den cereal en un biberón, sino en un plato y denlo de comer con cucharita. El bebé deberá estar semisentado.
Otro alimento crucial para el desarrollo del bebé son los vegetales amarillos o anaranjados, estos tienen que darse antes que las frutas, sin agregar sal o azúcar, es decir algún tipo de condimento, no incluya grasa como mantequilla o crema.
Luego deberá administrar vegetales verdes, por último los claros, como el quiquisque y chayote. Las cantidades de vitaminas van en dependencia de su color. La papa será la última en ofrecer porque propicia el desarrollo de alergias.
Cumplidos los seis meses de edad, inicia el movimiento de sus mandíbulas y el de su lengua al masticar y deglutir el alimento para que pueda mezclarlo con la saliva, “la cual hace el papel de producir las enzimas para digerir ese alimento, si absorben todos los nutrientes, todo está muy bien, pero si traga el alimento no se mezcla bien con la saliva, entonces no hay una digestión al ciento por ciento”, dice Sánchez.
LA CLARA DE HUEVO Y LA MIEL DE ABEJA SON DAÑINOS PARA EL BEBÉ
Un par de huevos cocidos es excelente para nuestra nutrición y pensamos que para los bebés es igual. Eso es un error. La clara del huevo es alta en proteína, es muy difícil de digerir y los niños pequeños no tienen esa capacidad.
La nutricionista recomienda dar clara de huevo después de cumplidos los doce o catorce meses de edad. “La yema tiene que estar bien cocida para evitar la contaminación de la salmonela; una bacteria de origen animal, y puede ser mortal”, indica Sánchez.
Motivados por los beneficios de limpieza para el estómago que tiene la miel de abeja, optamos por dársela en frescos a nuestros bebés. “Es una mala decisión, puede contener una bacteria que causa una enfermedad llamada botulismo infantil, es muy rara, pero se han documentado casos. Sin embargo, después del primer año de vida, el sistema inmune del niño o de la niña ya se ha desarrollado y el organismo mata a la bacteria fácilmente cuando está presente, sin peligro. Por lo tanto, no debe preocuparle darle miel a su niño o niña si es mayor de un año”, asegura Sánchez.
UN LUGAR EN LA MESA
Cuando nuestros hijos empiecen a sentarse y sostener bien sus cabecitas es bueno que les debemos un lugarcito en la mesa a la hora de las comidas. “Tiene que ver todo lo que está en su entorno. Los niños aprenden a comer de lo que ven de los padres”.
Es muy importante inculcar con ejemplos los buenos hábitos alimenticios. “No deben tomar gaseosas, ni café con leche”, enfatiza Sánchez.
OPCIONES DE ALIMENTOS PARA BEBÉS DE 12 A 24 MESES DE EDAD
La leche materna puede ofrecerla hasta los catorce meses.
Desayunos:
– Huevo entero o cocido, puede agregar queso amarillo o vegetales.
Panqueca (Pan cake) acompañado de mantequilla. Frijoles fritos majados con el tenedor, aguegue crema.
– Gallopinto con crema o con queso rallado, sirva con pan o tortilla.
– Leche tibia con avena en hojuelas con trocitos de banano.
Almuerzos:
– Arroz aguado con chayote, zanahoria y papas. Acompañe con queso fresco o cuajada.
– Salpicón con carne de res, también puede ser de pollo o de pescado. Acompañe con arroz, frijoles, tortillas y trocitos de queso.
– Pastas de todo tipo con pollo o carne molida o sólo con queso seco rallado.
Cenas:
– Puede ofrecer las alternativas de los desayunos o de los almuerzos. Siempre ofrecer dos onzas de agua después de las comidas.
Postres:
– Tres leches, arroz con leche, atolillo, gelatina con atolillo o con sorbete.