Niña: Susana Crisantos

El agua es su medio

El cambio brusco de temperatura de un bebé después de salir del vientre de la madre a nuestro medio ambiente puede agredirlo sicológicamente. Según el ginecoobstetra Carlos Vargas, de la Clínica Metrópolis, el parto en el agua es una solución para que los bebés al salir al exterior mantengan una temperatura similar a la que […]

El cambio brusco de temperatura de un bebé después de salir del vientre de la madre a nuestro medio ambiente puede agredirlo sicológicamente. Según el ginecoobstetra Carlos Vargas, de la Clínica Metrópolis, el parto en el agua es una solución para que los bebés al salir al exterior mantengan una temperatura similar a la que tenían en el vientre de la madre y el cambio no sea tan brusco.

Por las ventajas que proporciona al bebé y a la madre, el parto en agua es una práctica muy usada en países europeos, cosa que no es muy común en nuestro país. Según el doctor Vargas, en toda su experiencia como ginecoobstetra ha atendido seis partos en dicha modalidad, ya que alrededor de esta práctica existen muchos mitos.

“La idea básica del parto en agua es establecer la misma temperatura que el bebé tiene en la matriz al salir a la parte externa, ya que el bebé, debido al líquido amniótico, mantiene una temperatura entre 36 y 37 grados centígrados y al salir a una sala de partos con aire acondicionado que tiene temperatura de 26 grados, el bebé sufre una agresión física que le puede impactar en el futuro en el área sicológica”, señaló Vargas.

El parto en el agua, según el doctor Vargas, también tiene beneficios para la madre, ya que esta al encontrarse en agua tibia, sus músculos se relajan, el parto es mucho más rápido y con menos dolor, más aún si la mujer se ha preparado con ejercicios sicoprofilácticos o si sabe hacer sus respiraciones correctas durante las contracciones.

Uno de los mitos de los partos en el agua es que el bebé o la mujer corren mayor riesgo de sufrir infecciones, cosa que el doctor Vargas negó, ya que las condiciones de esterilidad pueden ser óptimas. “El agua debe estar muy limpia, libre de cualquier contaminación, la mujer antes del parto debe hacerse un baño correcto, las bacterias que vamos a encontrar en el agua son mínimas, el bebé sólo corre riesgo de infección cuando la madre tiene infección en las vías urinarias, infección intestinal, algún cuadro gripal o cuando hay infección vaginal, riesgo que también corren en un parto tradicional”, dijo Vargas.

Cabe mencionar que en países desarrollados las condiciones para partos en el agua son especiales, ya que hay piscinas especiales donde regulan la temperatura del agua, sin embargo en nuestro país no existen esas condiciones, lo cual según el doctor Vargas se soluciona echando a la tina agua hervida para mantener la temperatura.

“En nuestro país, piscinas especiales no existen y nadie invierte porque los partos en el agua no son parte de la cultura de la mujer nicaragüense, piensan que el bebé se va a ahogar, lo cual es totalmente negativo, ya que los pulmones del bebé no se distienden hasta que entra en contacto con el aire”, señaló.  

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