Edgardo Jiménez López
El señor Evo Morales, de Bolivia, ha causado expectación en el mundo político, pues da la impresión de que será un gobierno austero, dinámico, con buenos asesores y sobre todo con buenas intenciones para su pueblo. Ha causado buena imagen porque parece ser que será y gastará acorde con la situación de su país, pues hasta el momento no ha cambiado su vestimenta de campesino boliviano.
Ojalá no pase lo que pasó en Nicaragua con los sandinistas, pues ellos no usaron traje y corbata para demostrar humildad, pero pronto vimos la prepotencia, el fervoroso deseo de llevarnos por el camino del comunismo soviético-castrista, gastaban dinero a manos llenas, viajaban por todo el mundo, hasta tenían dos aviones jet pequeños y uno grande a su disposición, y después todo el mundo supo lo que fue el Frente Sandinista. Ahora que no demuestran ser pobres, no se despegan el saco y la corbata que a algunos les sirve de pijama.
En Perú, un campesino líder salido del seno de su pueblo, el presidente Toledo, quien despotricaba contra el gobierno de su país por ser ladrones o despilfarradores, ahora viste elegantemente de saco y corbata y el pueblo tiene otra opinión de él.
Nicaragua, después del gobierno sandinista, quedó como el país más pobre de América. En el gobierno de doña Violeta no se vistió elegantemente, pero se gastó dinero a borbollones para enmendar todo el despilfarro de los sandinistas y de paso, uno que otro, se aprovecharon para enriquecerse.
En el gobierno Alemán dimos la impresión de un país repleto de dinero, pues vestían elegantemente, ganaban fabulosos sueldos, hasta los porteros de las oficinas públicas y los escoltas de los altos dirigentes del gobierno y los meseros que los atendían usaban guantes blancos. Los vehículos de lujo y las ostentosas oficinas eran incontables y encima, muchos, se volvieron ricos en ese gobierno.
En el gobierno actual hay menos despilfarro, pero seguimos vistiendo elegantemente. Sólo una pregunta. ¿Cuánto nos cuestan los trajes de nuestros funcionarios? Metámosle pluma.
Ojalá don Evo Morales no cambié de camino durante su mandato, para que sea recordado por su pueblo y el mundo, como el mejor gobernante de América Latina.