- Transportistas se quejan porque impuestos no se usan para reparar caminos
Arlen Pé[email protected]
Camiones y buses permanecían atorados en el fango, por el mal estado de la carretera que une a Río Blanco con Mulukukú, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN).
Los conductores de los vehículos atascados señalaron el sábado que a pesar de pagar en cada viaje miles de córdobas en impuestos a las autoridades locales, municipales y nacionales, los caminos permanecen en pésimas condiciones, por lo cual sufren grandes pérdidas de dinero.
Ricardo Yelvis Sequeira, se dedica a transportar cemento desde Managua hasta Waspam y dijo que sus dos camiones tenían hasta ayer sábado dos días “secuestrados” por el fango de un atolladero ubicado en Castillo Norte, a una hora de Mulukukú.
Sequeira explicó que cada viaje, ida y vuelta, lo realiza en 11 días, pero señaló que si las carreteras estuvieran en buen estado podría hacer esta tarea en tres días.
Los camiones de Sequeira no pudieron pasar por el fango, a pesar de ser triple eje. Añadió que un cable de acero que se utilizó para sacar uno de los camiones se rompió como si fuera un “mecate cualquiera”.
GASTAN CINCO MIL CÓRDOBAS EN CADA VIAJE
Sequeira transportaba cemento para un proyecto de la Alcaldía de Waspam, pero en el atolladero de Castillo Norte se mojaron 40 bolsas de cemento.
“Esto es como el pan de cada día”, expresó el transportista, quien confesó que el pasado viernes hasta lloró de la desesperación al ver sus dos vehículos de carga hundidos en el fango.
Además, manifestó que en el trayecto de Managua a Waspam se gastan hasta cinco mil córdobas, de los cuales aproximadamente tres mil córdobas van quedando a manera de impuestos a lo largo del camino.
Después de haber pasado innumerables ocasiones por este calvario, que consiste en más de seis pegaderos, algunas veces de más de diez kilómetros cada uno, Sequeira indicó que la clave para salir de los atolladeros es “pedirle a Dios que ayude y que no llueva”.
De acuerdo al conductor, en verano los caminos son muy difíciles de transitar y en época de invierno la mejor opción es suspender los viajes hacia Waspam.
A pesar de pagar grandes cantidades de dinero en impuestos, el conductor expresó que sus mejores aliados son sus amigos, los mismos que en otras ocasiones también han quedado atrapados por el fango.
MISKITOS TAMBIÉN COBRAN IMPUESTOS
“Aquí no hay dinero que valga. Valen más los amigos que el dinero”, aseguró Sequeira.
Además de los impuestos y los malos caminos que provocan pérdidas a los transportistas, Sequeira explicó que “los ‘moscos’ también cobran lo suyo”.
Los moscos son en realidad los miskitos, quienes en tres partes del camino detienen a los camiones y cobran a los conductores 10 córdobas mínimo para permitirles el paso. En caso de que no se les pague, los miskitos detienen los vehículos con sus propios cuerpos y hasta con estacas que impiden el paso de los vehículos.
José Andrés Mendoza, poblador de Castillo Norte, relató que cuando los buses se quedan en el atolladero esperan a otro que llegue en dirección contraria para intercambiar pasajeros.
Indicó que el problema de los caminos se debe a que la tierra es suave y que únicamente hacen reparaciones una vez al año, que consisten en la pasada de un tractor que empareja el terreno, aunque advirtió que ese tipo de labores no resuelven el problema, debido a que las constantes lluvias en el Caribe hacen los caminos fangosos.