Roberto Ferrey Echaverry*[email protected]
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Civismo y valores en la Asamblea Nacional
Roberto Ferrey Echaverry*
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Ha sido lamentable y vergonzoso el accionar de los integrantes de la Asamblea Nacional (AN) en la semana recién pasada.
Se puede afirmar que hubo de todo, no sólo en las sesiones visibles sino que también en las reuniones reservadas con autoridades religiosas y con la Presidencia de la República. De todo, menos de patriotismo, de civismo, de concepciones éticas y, en fin, de amor por Nicaragua.
Expresiones como “si sos ladrón, acordate que te tuvimos que protegerte cuando eras alcalde…”; “ya sabés como terminan los traidores” y “si vos fuiste informante de nuestra Seguridad del Estado”, nos obligan a reflexionar sobre la calidad humana de nuestros representantes ante la Asamblea Nacional y la tabla de valores que impregnan sus acciones personales y públicas.
Que un alcalde “ladrón” no sólo haya recibido protección de su Partido Político sino que a consecuencia de su actuar ladronil se le haya premiado ascendiéndolo al cargo de Honorable Diputado dice mucho y deja mucho que desear de la organización en cuestión.
En el fondo, creemos lo que se refleja es el agotamiento de los llamados partidos mayoritarios que no han podido conformar una Junta Directiva siendo la Asamblea Nacional el crisol del consensus, del entendimiento, del diálogo político; tal y como recurrentemente se afirma.
Agotamiento no sólo de la capacidad de diálogo sino que —sobre todo— de la capacidad de generar soluciones para los problemas mas sentidos de la Nicaragua actual. Problemas éstos que no parecieran están incluidos en la agenda de ambas agrupaciones.
Además, el involucramiento de la autoridad religiosa y del mismo Presidente de la República sólo genera la percepción del agotamiento tanto de la capacidad mediadora como de la capacidad de gestión del liderazgo político – social de la nación.
Así como se le señala al Excelentísimo Embajador de los Estados Unidos que, conforme al Derecho Internacional, no está supuesto a expresarse públicamente sobres sus preferencias en el proceso electoral Nicaragüense, así estamos obligados a señalar al Señor Presidente de la República que, conforme el Derecho Constitucional, no es función de él expresar qué partido debe ocupar tal o cual cargo en la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, que ejerce el Poder Legislativo de la nación.
El precepto de que en Nicaragua nadie está por encima de la ley es la piedra fundamental sobre la cual se asentará un posible Estado de Derecho en Nicaragua.
Los hechos nos señalan que para hacer esto realidad es requisito esencial el relevo, la sustitución de los actuales componentes de las cúpulas políticas que ejercen el poder.
La cita es, pues, este cinco de noviembre en la Junta Receptora de Votos (JRV) que corresponde. Caso contrario estaremos prolongando en el tiempo: “más de lo mismo”.
* El autor es Secretario PRN