Danilo Sotelo y el San Fernando ganaron en Chinandega.

Terminaron enjaulados

La confianza estaba de parte del Chinandega, pero el San Fernando hizo el mejor trabajo Francisco Jarquín [email protected] “Los Tigres serán campeones”, “Padilla por el primero”, “No hay maldición que valga”, se leía en algunas mantas en medio del bullicio que contagiaba las graderías de la primera base con chicheros, tigres de peluche y camisetas […]

  • La confianza estaba de parte del Chinandega, pero el San Fernando hizo el mejor trabajo

Francisco Jarquín [email protected]

“Los Tigres serán campeones”, “Padilla por el primero”, “No hay maldición que valga”, se leía en algunas mantas en medio del bullicio que contagiaba las graderías de la primera base con chicheros, tigres de peluche y camisetas alusivas al equipo de Chinandega.

Nada parecía ajeno al entusiasmo que transmitían los aficionados convencidos que lograrían en casa, en el Estadio Efraín Tijerino su primer juego de la final.

Por ese mismo lado, sólo que en el bullpen de primera, Vicente Padilla calentaba su brazo, haciendo sonar con potencia la mascota del receptor como señal inequívoca que al San Fernando no le esperaba nada fácil para el partido. Y así fue.

El ambiente fue más contagiante en el Estadio Efraín Tijerino con un rally de cinco carreras del Chinandega en el primer episodio, coronado por cuadrangular de tres carreras de Ambiorix Concepción.

El dominicano celebraba con euforia en el terreno antes de recorrer las bases y su reacción parecía que hacía un eco en todas las localidades del estadio.

“Sí se puede, sí se puede, sí se puede”, gritaban miles de aficionados haciendo alusión a que su equipo había iniciado la destrucción de la supuesta maldición, que le ha negado ganar un título nacional en 32 años.

Pensar en algo distinto parecía una locura, sobre todo con Padilla dispuesto a construir la primera victoria, aunque nadie se esperaba que todo se viniera al suelo.

Padilla no lució tan dominante como de costumbre y la mejor prueba y el inicio a la desilusión de los aficionados en su As, llegó con el racimo de cinco carreras en la cuarta entrada ante Padilla, precisamente el último momento que se vio en el montículo.

La afición fue perdiendo fuerza en su grito: “Sí se puede, sí se puede”, más cuando Norman Cardoze descargó un jonrón con las bases llenas en el sexto ante Rafael López.

SIN BULLA

La afición de Chinandega quedó muda, las caras se hacían más largas conforme los fernandinos ampliaban la ventaja y las mantas parecían que se habían perdido en medio de la frustración.

Pocos fueron los que se quedaron para ver cómo los Tigres del Chinandega habían terminados enjaulados en su propio estadio.

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