Entre los factores que predisponen a un embarazo gemelar están los genéticos, aunque también se puede dar en mujeres con paridad elevada (que han tenido muchos hijos), mujeres con edad materna avanzada (después de 40 años), en mujeres que se han realizado un tratamiento de inducción de la ovulación o en embarazos por fertilización in vitro (fecundación del óvulo fuera del útero, el cual se vuelve a anidar en el útero).
Según Cynthia Argüello, madre de Paulina y de Macarena, ella no tiene antecedentes genéticos de gemelos y tampoco se sometió a tratamiento alguno. Sin embargo, después de cinco años intentando tener hijos, nació su primera hija, luego las gemelas y después un niño.
Algo que siempre trata de hacer es dedicarles tiempo especial a cada uno de sus hijos, pero siempre ellos mismos reclaman porque sale con una y deja al otro.
Con Dolores Medina la situación ha sido diferente porque sólo tiene a sus gemelas y no hay en casa otros niños con quienes puedan ejercer una relación afectiva.
Dolores y su esposo han tratado de que sus hijas sean independientes y tengan amistades para que no todo el tiempo estén solas. En muchas veces han observado que así como son cómplices en algunos aspectos y se apoyan, también compiten entre ellas, lo cual puede ser negativo para su formación.
La sicóloga Mariana Whyland señala que las dos actitudes primarias de los padres frente a estos hijos son de igualación —hacerlos y tratarlos lo más semejantemente posible— pero también lo recomendado es hacer mucho énfasis en la diferenciación.
Whyland también indica que se debe tener mucho cuidado con lo de la diferenciación porque pueden caer en el error de la diferenciación extrema que dejará como repercusión una disociación conflictiva, donde un hermano es el bueno y el otro es el malo.
Según esta especialista, el criterio de igualación exacerbado influye en los niños y les causa problemas para verse como individuos.
Una de las cosas que aseguran las madres de gemelos a través de su experiencia es que cuando a uno de los niños le sucede algo, el otro lo acompaña pero no con la solidaridad de hermanos sino que sufre el mismo padecimiento.
Ariadne Espinosa señala que en su experiencia como profesional de la pediatría ha tratado a gemelos con enfermedades virales o bacterianas, pero cuando se trata de una patología diferente, no ocurre lo mismo. Generalmente, el otro niño o niña se encuentra bien pero un poco triste. Esto ocurre por el vínculo afectivo que poseen desde que nacen.
Cynthia asegura que algo que la asustaba al inicio del nacimiento de sus niñas es que las dos hacían sus necesidades fisiológicas a la vez, se despertaban iguales e incluso las tuvo que amamantar al mismo tiempo.