Culpan a capitán del Promar 59

Sergio León C.CORRESPONSAL / [email protected] Roman, Times, serif»> Culpan a capitán del Promar 59 Sergio León C.CORRESPONSAL / [email protected] El Distrito Naval del Atlántico (DNA) y la Dirección General de Transporte Acuático (DGTA) determinaron responsabilidades penales y civiles contra Ricardo Antonio Montiel, capitán del buque Promar 59, que el pasado 5 de enero se hundió […]

Sergio León C.CORRESPONSAL / [email protected]

Roman, Times, serif»>
Culpan a capitán del Promar 59


Sergio León C.
CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
[email protected]




El Distrito Naval del Atlántico (DNA) y la Dirección General de Transporte Acuático (DGTA) determinaron responsabilidades penales y civiles contra Ricardo Antonio Montiel, capitán del buque Promar 59, que el pasado 5 de enero se hundió frente al muelle municipal del puerto El Rama, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).

Los fallecidos en la tragedia de El Rama, según cifras oficiales, son siete.

El informe final del DNA y la DGTA determinó también que las causales de la “vuelta en campana del buque Promar 59 fue la mala distribución de la carga al colocar gran volumen en la bodega (meneítos, tortillitas, etc.) y la de mayor peso en la cubierta (cemento, etc.)”, señala el informe.

El capitán de fragata Blas Hernández, jefe del Estado Mayor del DNA, agregó que también encontraron actitud negligente e irresponsable del capitán Montiel, ya que teniendo conocimiento que el buque Promar 59 tenía falla en el timón, navegó.

Hernández dijo que Ricardo Antonio Montiel almacenó mercadería sin clasificar en compartimientos no establecidos para estibar carga, como en los sollados, donde están los camarotes de la tripulación, cabina de mando del capitán y la cocina.

IMPOSIBLE SALIRSE

“Esto dificultó el desplazamiento de las personas que van a bordo y fue lo que se observó en este caso, razón por la cual las personas fallecidas se miraron imposibilitadas de poder salirse al momento del siniestro”, informó Hernández.

Dijo que el DNA y la DGTA encontraron responsabilidades también en Montiel por permitir el embarque de polizontes (ciudadanos civiles) sin autorización al buque Promar 59.

Esto “originó un movimiento brusco en la banda de estribor por donde iba estibada la carga de mayor peso y, fue en esa banda donde el buque dio vuelta de campana”.

El DNA y la DGTA agregan también que el capitán del buque Promar 59 no educó a sus tripulantes en los deberes funcionales de cada uno de ellos, ya que debieron alertar al capitán de que personas ajenas al barco (Promar 59) lo habían trasbordado desde el buque Lumberto G.

RETIENEN EMBARCACIÓN

En tal sentido, El DNA y la DGTA, resolvieron retener preventivamente la embarcación Promar 59, por el estado en que se encuentra y por los daños causados, con el fin de que su propietario asuma sus responsabilidades civiles y penales, ante la Policía de El Rama y el Ministerio Público.

Basado en el artículo 100 de la Ley 399, resolvieron suspender temporalmente la licencia de competencia marítima al capitán de la embarcación Promar 59, Ricardo Antonio Montiel, declaró Hernández.

“AUXILIO, SÁLVENNOS, NOS HUNDIMOS”

“Auxilio, sálvennos, nos hundimos”, eran entre otros los clamores que se escuchaban en los alrededores del muelle de las pangas del puerto El Rama, relató el sobreviviente Julio César Altamirano.

Dijo que la noche del 5 de enero estaba tan oscura que no permitía que la gente en el barco pudiera agarrarse de algo para salir a flote.

“Yo quedé atrapado pero hice esfuerzos por salir del fondo del agua, los canastos de mercadería me habían caído encima. Me había inmovilizado”, dijo el afortunado comerciante que logró salvarse de la tragedia de El Rama.

“A mí me costó salir, quedé prensado. Me cayó un pencazo de carga encima, luchando logré salir (a la superficie), cuando salí andaba un portátil (lanchita) que nos llegó a rescatar y me subí al bote y, en eso vi a una señora miskita que ya iba en las últimas, pidiendo auxilio. Logré agarrarla, la subí al bote”, dijo Altamirano.

“Ay, ay, ay, sálvennos, los niños lloraban, se escuchaban gritos de la gente. Pedían auxilio. Estaba oscuro”, siguió relatando el sobreviviente.

Según el pasajero del Promar 59, la embarcación traía al menos 32 personas en calidad de pasajeros, incluidos “unos ocho que se montaron sin autorización”.

“Habían nueve tripulantes. Veníamos como 41, incluidos los que se montaron intrusamente. La mayoría de los muertos se habían montado así. Estaban reportados en el otro barco que saldría posterior (el Humberto G.)”, dijo Altamirano.

“Las voces eran desgarradoras, estaban pidiendo ayuda. Nosotros llegamos en el momento pero no podíamos hacer nada. Era muy oscuro. Nuestro panguero dijo que quiso sumergirse al agua para ayudarle a la gente, pero no había visibilidad”, dijo Maritza Peck Montiel, presidenta de la filial Cruz Roja, El Rama.

Según el capitán de fragata Manuel Salvador Mora Ortiz, jefe del Distrito Naval del Atlántico, el Promar 59 tenía autorización por parte de la Dirección General de Transporte Acuático, de transportar nada más seis pasajeros y seis tripulantes.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí