- De frente a otro año cargado de excitantes intrigas
Edgard Tijerino M.
Nuestro deporte es pequeño, siempre lo ha sido, pero al abrirse las puertas de cada año, uno grande lo sueña, y se siente hinchado con crecidas expectativas.
Nos olvidamos de los demonios y fantasmas que multiplican los factores adversos, y creamos lo que en literatura se conoce como una realidad ficticia, pensando que podemos ser testigos de hechos revitalizantes y hasta grandiosos.
En 1948, mientras ante los ojos agrandados del país entero se terminaba la construcción de ese gran estadio ahora en ruinas, se acariciaba el sueño de ganar una Serie Mundial, después de habernos acercado tanto a la proeza en 1947. El Estadio se hizo, pero el sueño fue brutalmente “bombardeado”. Registramos la peor actuación en la historia de Mundiales.
En 1964 se concretó el sueño de ser sede de una Serie Internacional de beisbol, de tan alto nivel como la Serie del Caribe, y se fue más allá con el poderoso Cinco Estrellas que juntó a Rigo Mena, Duncan Campbell y Willie Hooker, capturando el título por encima de los Senadores de San Juan que vinieron con Roberto Clemente, Orlando Cepeda, Deacon Jones, José Pagan, Wito Conde, Terin Pizarro y tantos otros de brillantez cegadora.
En 1972, nos levantamos el 1 de enero, pensando en que se estaba proyectando un super-mundial, y que por fin, tendríamos estadios acondicionados. Se realizó un Mundial inolvidable que como timbre de orgullo, ha retado el paso del tiempo, en tanto la Selección, súper estimulada, se excedió y nos ofreció un comportamiento de ribetes espectaculares.
En 1974, todos brindamos al abrirse las cortinas frente a la certeza de ver al formidable Alexis Argüello, coronarse Campeón del Mundo. La habilidad del “Ñato” Marcel nos frustró muy temprano, pero Eduardo Román obtuvo otra oportunidad para el explosivo flaco, y en noviembre, contra Rubén Olivares, lo logró.
Dos años más tarde, en 1976, el largo sueño de poder ver a un nica en las Grandes Ligas fue concretado por Denis Martínez. Lo vimos ganar las tres coronas del pitcheo en Triple A con el Rochester antes de aterrizar en las Mayores, y de inmediato, seguir construyéndose en el beisbol invernal de Puerto Rico.
Creímos en 1987 que podríamos volver a ganar una medalla en el beisbol Panamericano, el país entero estuvo pendiente de cada uno de los movimientos de la Selección, pero nos hundimos en Indianápolis y regresamos con las manos vacías.
Con tantos recuerdos de expectativas prefabricadas y tantas emociones de contradictorios desenlaces, no podemos diferenciar lo real de lo ficticio, ni espantar demonios o desvanecer fantasmas.
¿Qué pretendemos ver en este 2006?
Rosendo Álvarez consiguiendo una tercera corona. Es factible si trabaja a fondo, sin pausas, totalmente enfocado en derrotar primero a la báscula y después al difícil “Travieso” Arce.
Nicaragua en la Serie del Caribe o en la Copa del Mundo. Más difícil lo primero, aunque Puerto Rico sea descartado porque se abriría espacio a otro equipo de Venezuela. La posibilidad de estar en la Copa por Cuba nos tiene aturdidos, pero por ahora, es sólo un sueño.
Tiro seguro: ser testigos de una final espectacular de la Liga Profesional no importa quién sea el rival del Chinandega entre San Fernando y León.
Otra enorme posibilidad: disfrutar de otra coronación del Bóer en la Liga de la Feniba. Están estructurando otro trabuco, y las caras extrañas del año pasado comienzan a ser familiares.
Otro sueño que puede conseguir pies y cabeza: Vicente Padilla estableciéndose como un triunfador con los Rangers de Texas y asegurando una gran oferta en el mercado de Agentes Libres.
El gran reto: Ricardo Mayorga derrotando a Oscar de la Hoya. En el boxeo actual, con tantas variables desconcertantes, comprobado el desgaste de Oscar en sus peleas con Sturm y Hopkins y su tiempo inactivo, la posibilidad de Mayorga, quien no necesita mucho gimnasio para conseguir la vitalidad que hace crecer el peligro que provoca con su brusquedad, existe.
Cruzando dedos: por ver a la Selección clasificando para los Panamericanos y el próximo Mundial en el Torneo de la COPABE en Cuba, y peleando medalla en los C. A. y del Caribe que se realizarán en Cartagena.
Y por supuesto, la esperanza de ser testigos de un salto cualitativo en la mayoría de las disciplinas aquí en casa, con la aplicación de la Ley del Deporte, lo mejor que nos ha ocurrido en los últimos años.
Así que, bienvenidos al 2006. Pongámonos de pie, porque ese ruido que escuchamos es producido por el tañido de la campana de un gran suspenso.