Ricardo Guerrero Nicaragua
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Un sombrío panorama
Ricardo Guerrero Nicaragua
En los últimos años la distancia entre los que tienen mucho y los que no tienen nada se viene agrandando de manera significativa. Por ejemplo, en 1998 dos millones de nicaragüenses sobrevivían con menos de un dólar al día, hoy en día esa cifra ha aumentado a dos millones y medio, según estudios especializados.
Y eso no es todo, la población que sobrevive con menos de medio dólar al día (ocho córdobas), asciende a más de medio millón. Actualmente, según cifras oficiales, el 29 por ciento de los nicaragüenses padece de hambre y desnutrición.
La enorme desigualdad en la distribución del ingreso, tiene implicaciones muy graves para el desarrollo futuro del país. La asegurada reproducción intergeneracional de la pobreza y las desigualdades.
Esta desigualdad distribución de los ingresos se traduce, y se realimenta, de una enorme desigualdad en el acceso a la educación y la salud, la nutrición y los recursos productivos. Los hogares de muy bajos ingresos no pueden asegurar un adecuado nivel mínimo de educación, salud y nutrición a sus hijos, que incluso deben abandonar la posibilidad de estudiar para trabajar desde edad muy temprana. Estos niños, cuando crezcan no podrán acceder a las ocupaciones mejor remuneradas, que requieren una mayor calificación, y sólo tendrán acceso a empleos precarios y de muy bajos ingresos, que los condenarán a la pobreza.
En términos estrictamente económicos. Una desigualdad muy amplia en la distribución del ingreso torna imposible la acumulación de niveles mínimos adecuados de capital humano para extensos segmentos de la población, y significa un nivel promedio de dotación de capital humano muy baja, lo cual socava las perspectivas de crecimiento de la productividad y el ingreso per cápita.
Esto significa un bajísimo nivel promedio de dotación de capital humano, para el país, y por lo tanto, significa que la población, y el país, serán “dejados fuera”, inevitablemente. El país y la población tampoco tendrán acceso a los conocimientos, la formación y las destrezas que exige insertarse de manera más “competitiva” en el mercado mundial, en las nuevas circunstancias. El país socava manifiestamente las bases de su propio futuro.
Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la distribución del Ingreso empeoró: La concentración del ingreso se ha acentuado radicalmente: el 10 por ciento más rico de los hogares, que antes se apropiaba del 39 por ciento del ingreso, ahora se apropia del 45 por ciento. El 20 por ciento más rico se apropiaba del 54 por ciento, ahora se apropia del 60 por ciento del ingreso total. Mientras, el 20 por ciento más pobre, que sobrevivía con apenas el 3.5 por ciento del ingreso, ahora lo hace con el 3.3 por ciento.
En los niños y niñas menores de cinco años también aparecen como causas importantes de enfermedad y muerte, la desnutrición, la tuberculosis, la parasitosis intestinal y los accidentes. Estos problemas están vinculados a la situación de pobreza; la inseguridad alimentaría; la insuficiente cobertura y calidad de los servicios de salud; la deficiente infraestructura higiénico sanitaria.
La Encuesta de Trabajo Infantil del 2000 (ENTIA 2000), reflejó que en Nicaragua más de 314,000 niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años son trabajadores; más de 100,000 niños, niñas y adolescentes realizan actividades laborales tipificadas como de alto riesgo. Seis de cada 10 jóvenes en edad de asistir a la secundaria se quedan fuera de las aulas escolares, y el 23 por ciento de los jóvenes en las áreas urbanas se encuentra desempleado.
Los Ingresos Fiscales del Gobierno Central pasan de US$ 670 Millones en 2003, equivalente al 16.2 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), a 795 Millones en 2005, equivalentes al 17.1 por ciento del PIB. El aumento de los Ingresos es de 125 millones entre 2003 y 2005.
El autor es periodista.